COPLAS POPULARES
RECOPILADAS EN
NAVAS DE ESTENA
Javier Tordesillas Ortega
LAS COPLAS POPULARES
El origen de las coplas se remonta a la Edad Media, por entonces eran los juglares y ciegos quienes iban por las plazas de ciudades y pueblos cantando coplas y recitando romances, estos últimos muchas veces con el apoyo de cartelones con imágenes que el propio ciego con ayuda de un puntero iba señalando. Al final de su actuación pasaban un platillo y recibían una limosna por parte del público asistente.
Con el paso del tiempo y gracias a la aparición de la imprenta muchas de aquellas composiciones se imprimieron en pliegos para ser vendidas por los ciegos o por quincalleros, eran los conocidos pliegos de cordel. Quienes sabían leer si compraban alguno de aquellos pliegos se los leían a otras personas que los memorizaban para poderlos recitar. Se trataba de una literatura de transmisión oral puesto que la inmensa mayoría de la población era analfabeta y en nuestro país fue desapareciendo a mediados del siglo pasado.
En el siglo XVIII surgió la conocida copla folclórica, más conocida como copla andaluza ya que fue en esta región donde más arraigo encontró y como todos sabemos alcanzó una gran popularidad en la posguerra española. Aparecieron grandes figuras del cante que muchas veces llenaban teatros con sus actuaciones, pero la gran difusión llegaría a través de la radio. Hacia los años setenta perdió popularidad al cambiar el gusto musical especialmente de los jóvenes, dejó de estar tan de moda y quedó en un segundo plano siendo sus seguidores personas de más edad. Pasados unos años la copla recuperó cierta popularidad gracias a la aparición, entre otras, de figuras de la talla de Lola Flores, Manolo Escobar y de la inigualable Rocío Jurado. Actualmente hay cantantes que la interpretan muy bien y han sabido “remozarla” dando un aire nuevo a sus interpretaciones.
Dejando a un lado todo lo anterior, aquí nos queremos centrar en esas composiciones que de forma muy espontánea surgían a nivel popular principalmente en el medio rural y que podemos denominar coplas populares. Estas coplas son breves composiciones literarias de carácter popular que se cantaban en momentos de celebraciones colectivas. En Navas de Estena se hacía en las fiestas, en las bodas, en Navidad y especialmente cuando los quintos salían a rondar y a pedir la “tajá”.
Sus letras eran sencillas y pegadizas al igual que su musicalidad lo que facilitaba su memorización. A veces incluían algunos vocablos populistas y en la mayoría de los casos la transmisión se hacía por parte de los mayores a los más jóvenes.
Su temática solía girar en torno a asuntos amorosos, graciosos, irónicos o costumbristas. Una de las cosas que más choca es el carácter machista que tenían algunas de aquellas coplas, fruto sin ninguna duda de la mentalidad reinante en épocas pasadas. Las mujeres además de cuidar de la casa y de criar a los hijos, en la mayoría de casos, colaboraban con las labores del campo y con el ganado. Se esforzaban al máximo, se les valoraba muy poco, estaban consideradas como inferiores y con menos derechos. Situación totalmente injusta se mire por donde se mire. Afortunadamente, se ha ido cambiando mucho, pero aún queda camino por recorrer. No hay nada más que pensar en la lacra con que cargamos en nuestra sociedad por el maltrato que se ejerce sobre algunas pobres mujeres ¡Y hay quien lo quiere ocultar o maquillar!
En la mayoría de los casos se desconoce su autoría, pero no cabe duda que las “inventaban” personas dotadas de un cierto ingenio y como ya se ha comentado muchas de ellas pasaban de generación en generación.
Cuando los jóvenes salían a rondar y cantaban las coplas se acompañaban de algunos instrumentos sencillos como lo eran panderos, panderetas, almireces, castañuelas y la consabida botella de anís rascada con una cuchara. Se sabe que alguna vez se acompañaron con un acordeón o una guitarra, pero fue en ocasiones contadas. No solía faltar alguna bota de vino o botella de licor con la que ir “afinando” en el recorrido. Se gastaban bromas y entre traguitos y risas discurría la noche, siempre con respeto y procurando no liar ninguna gamberrada. Al final contaremos una de que aquellas bromas que organizaron, mejor dicho, que liaron a los novios en una boda.
Por lo general estas coplas suelen ser de cuatro versos, riman los pares y los impares quedan libres. Si en su rima se repiten tanto las consonantes como las vocales a partir de la vocal acentuada de la última palabra de cada verso son de rima consonante y si únicamente se repiten las vocales entonces se dice que son de rima asonante.
Rima consonante Rima asonante
Arrímate bailador, Eres más hermosa niña
arrímate que no pecas. que la nieve en el collado,
Que el bailar y no arrimarse que la rosa en en el rosal
es comer pan a secas. y que la azucena en el ramo.
Las coplas aquí recogidas se han agrupado según su temática en las siguientes categorías:
1 – De amor 2 – De desengaño 3 – Jocosas
4 – Pícaras 5 – Navideñas 6 – De quintos
7 – Varias
1 – COPLAS DE AMOR
Por la calle de abajo baja
una cordera sin madre
si no me la quita Dios
no me la ha de quitar nadie.
Las estrellitas del cielo
las cuento y no están cabales
faltan la tuya y la mía
que son las más principales.
Yo no siento ir al moro
ni a Melilla ni a Larache
lo que siento es que a mi morena
un chulo me la maltrate.
Tu pañuelo y el mío
son de una pieza
tú le llevas al cuello
y yo a la cabeza.
A pasar el río voy,
si me mojo que me moje,
a cortar una rosita
antes de que otra la deshoje.
A tu puerta llamo puerta
y a tu ventana, ventana.
Tu madre la jardinera
y tu rosita encarnada.
No sé como no florecen
las lanchas de esta cocina
barriéndolas quien las barre,
pisándolas quien las pisa.
Anoche soñaba yo
que dos ojos me mataban
y eran tus ojos verdes
que enfadados me miraban.
La madrina es una rosa,
el padrino es un clavel,
la novia es un espejo
y el novio se mira en él.
Dale compañero, dale
a la vihuela que suene
que está muy lejos de aquí
donde mi morena duerme.
Por esta calle me voy,
por la otra me doy la vuelta.
La mocita que me quiera
que deje la puerta abierta.
Tienes unos ojos niña
como ruedas de molino
que parten los corazones
como granos de trigo.
Porque vives en alto
vives airosa
por eso te crías niña
tan buena moza.
Ni eres alta ni eres baja,
eres como yo te quiero.
Eres la mejor naranja
que tiene mi naranjero.
Carrito de cuatro ruedas
que andas por esos tejados
despertando a mi morena
que tiene el sueño pesado.
Una rubia vale un duro
y una morena dos.
Yo me voy a lo barato
rubia de mi corazón.
Levántate perezosa
que te lo vengo a pedir.
Que ya tengo la salsa hecha
y me falta el perejil.
Cara de luna redonda,
asómate a la ventana
que te voy a dar un beso
para que siempre digas
ese me quiere.
Eres mi prima hermana
y me pesas el haberte conocido.
¡Ojalá y no fueras nada
para casarme contigo!
Las estrellas voy contando
y a la del norte llegué
cuando la vi tan bonita
contigo la comparé.
Una estrella se ha perdido
y en el cielo no aparece
en tu casa se ha metido
y en tu cara resplandece.
Agua menudita llueve
que gotean las canales
abre la puerta cielo
que soy aquel que tú sabes.
Aunque vives en rincones
niña no estás olvidada
que en los rincones se crían
las rosas más encarnadas.
Te quiero porque te quiero
y porque me da la gana.
Te quiero porque me sale
de lo más hondo del alma.
Amor mío si te vas
escríbeme en el camino
y si no tienes papel,
en las alas de un golondrino.
Anoche te vi la cara
a la luz de mi cigarro.
No he visto cara tan linda
ni clavel tan encarnado.
Ni tu padre ni tu madre
ni San Antonio bendito
me pueden quitar a mí
que yo te quiera un poquito.
Eres más hermosa niña
que la nieve en el collado,
que la rosa en el rosal
y que la azucena en el ramo.
Eres alta y delgadita
como junco de la ribera.
Eres la flor más bonita
que se cría en la pradera.
Tienes el pelo rubio,
rubito acaracolado
y en cada caracolito
llevas un enamorado.
En tu puerta sembré un guindo,
en tu ventana un cerezo.
Por cada guinda un abrazo,
por cada cereza un beso.
El día que tú naciste
nacieron todas las flores
y por eso te llamo
rosita de mis amores.
Por la carretera «alante»
van mis amores que vuelan.
Nadie se ponga delante
que no quiero que los vuelvan.
Ya sé que estás acostada
pero dormirte no puedes.
Ese que me está cantando
sé que me quiere.
Levántate perezosa
y échate una colcha encima
para que no te constipes
manojo de clavellinas.
Desde aquí mirándote
de frente a frente
te puedo decir
lo que mi corazón siente.
En el hoyo de tu barbilla
he sembrado un arbolito
de naranjas y limones.
¡Mira que estará bonito!
2 – COPLAS DE DESENGAÑO
Que importa que mis amigos
me saquen a divertir
si luego me vuelvo a mi casa
pensando en ti.
Yo no sé lo que me pasa.
Anda dile a quien te quiera
que por mí no hay cuidado,
que puede comer si quiere
de lo que a mí me ha sobrado.
El día que dijiste
que tú a mí no me querías
se me quedó la cara
lo mismo que la tenía.
Canta tú,m cantaré yo,
canta tú que amores tienes.
Que yo como soy feo
no me quieren las mujeres.
Anda diciendo tu madre
que la luna «pa ti» es poco
y yo como no soy luna
te dejo y me voy con otro.
Para pasear tu calle
no necesito navaja
poque el novio que tú tienes
me lo meto en la faja.
El amor forasterito
es como la golondrina
que llegando cierto tiempo
para su tierra camina.
No quiero zapato bajo
que se me llena de arena.
No quiero amor forastero
que lo quiero de mi tierra.
Esa novia que tu tienes
antes que tuya fue mía.
Dale los gustos que quiera
no vaya a ser que algún día
pensando en mí se te muera.
Serrana si te pillara
donde cantan las perdices
a ver si allí me negabas
la palabra que me diste.
María si fueras mía
te compraría unas albarcas
pero como no lo eres
¡Jódete y andas descalza!
Cuando quise no quisiste,
ahora que quieres no quiero.
Pásate la vida triste
que yo la pasé primero.
A tu madre, mi niña,
se lo voy a decir
que te vi enamorando
con un guardia civil.
Para pasear tu calle
no necesito cuchillo
porque el novio que tú tienes
me lo meto en un bolsillo.
Vete a la mierda, «remierda»
asqueroso y embustero.
Que otros mejores que tu
me lo dan y no lo quiero.
3 – COPLAS PÍCARAS
Portillo de la iglesia
cuantas ligas habrás visto.
Cuantos pecados mortales
habrán confesado a Cristo.
El sacristán de mi pueblo
y el cura de mi lugar
hacen los hijos a medias
y los bautizan por San Juan.
Ya te lo dije María
en el poyo de la cocina
que te miraras en ello
antes de que me echara encima.
Una mujer de cien años
y un hombre de cientos dos
se me metieron en la cama
a darle cuerda al reloj.
Los de Navas y Retuerta
tienen los pastos comunes
y yo los tengo contigo
sábado, domingo y lunes.
Todas las mujeres tienen
en el ombligo una i
y más abajito tienen
un sargento guardia civil.
Una rubia me dio,
otra me lo estaba dando
y un morena decía
que bueno tengo el fandango.
Si mi suegra se muriera
no es por falta de alimento.
Que tiene en la cabecera
dos tomates y un pimiento.
La mujer es el demonio,
pariente del enemigo,
que hace estirar el hombre
aquello que está encogido.
Quien fuera clavo dorado
donde cuelgas el candil
para verte desnudar
y por las mañanas vestir.
Arrímate bailador,
arrímate que no pecas.
Que al bailar y no arrimarse
es comer pan a secas.
Yo se lo pedí a mi novia
que venía de lavar
y me dijo la muy tuna:
¡Qué fresco lo «quies» pillar!
El curita de mi pueblo
tiene la sotana rota.
Se la rompió el otro día
corriendo detrás de una moza.
Ahora si que estamos bien
Tú preñada y yo en la cárcel.
Tu no tienes quien te meta
y yo no tengo quien me saque.
Una mujer boca arriba
y un hombre puesto al revés.
Yo no sé lo que harían
pero meneaban los pies.
Por un beso que te di
lloraba tu madre un día.
Dame tú a mi los que quieras
a ver si llora la mía.
Asómate a la ventana
si te quieres asomar
con cuidado no te rompas
ese pecho de cristal.
Tienes una peca peca
debajo de la nariz
y con esa peca peca
me haces pecar a mí.
El candil se está apagando
y mi madre no está aquí.
No te digo que te vayas,
pero a ver que me haces aquí.
Que contenta está la novia
porque tiene cama nueva.
Más contento está el novio
porque va a dormir con ella.
La perdiz se caza al vuelo
y la liebre a la carrera,
las niñas de quince a viente
en el pajar de su abuela.
4 – COPLAS JOCOSAS
El señor cura me riñe
porque le rondo la esquina.
Si no quiere que le ronde
eche fuera a su sobrina.
La luna cuando va llena
no lleva tanto desaire
como lleva mi morena
cuando va a misa y va tarde.
La luna cuando va llena
no lleva tanto rigor
como lleva mi morena
cuando va a misa mayor.
Al revolver una esquina
me encontré a un viejo meando.
¿Quién me compra lotería
que tengo el gordo en la mano?
Mi marido es un buen Juan
que hago la cama y le acuesto
y yo me voy con el cura
a coger peras al huerto.
Si me quieres dímelo
y si no dime que me vaya.
No me tengas al sereno
que no soy cántaro de agua.
En esta calle hay barro.
Tengo que hacer un puente
con las costillas de un majo
y la sangre de un valiente.
Mi suegra me quiere mucho
porque la barro el corral,
pero no sabe mi suegra
el chasco que le va a estar.
Mi suegra me quiere mucho
porque la friego los platos,
pero no sabe mi suegra
que se los lamen los gatos.
Cuando paso por tu puerta
paro la mula y escucho
y oigo decir a tu madre
que eres guarra y comer mucho.
Las mujeres son el diablo
parientes de Lucifer.
Se visten por la cabeza
y se desnudan por los pies.
A Toledo me he de ir
a por una toledana
que las mocitas de aquí
espigan pero no granan.
Yo soy fea y canto mal
pero tengo quien me quiera.
Ya sabes que la felicidad
hace bonita a cualquiera.
Aunque tu padre me dé
la Solana y la Fresnera
yo no me caso contigo
porque tienes cagalera.
La aceituna en el olivo
siempre se está meneando.
La buena moza en el baile
siempre la verás bailando.
Dame de fumar si tienes
que yo no tengo tabaco,
que hay un perrito que muerde
a la puerta del estanco.
Yo me metí a sombrerero
por ganarme algunos cuartos
y en ese año nacieron
sin cabeza los muchachos.
Si quieres que yo te quiera
ha de ser a condición
que lo tuyo ha de ser mío
y lo mío tuyo no.
A la una te rondo
porque a las doce
tienes una vecina
que me conoce.
Subí la cuesta corriendo
por bailar y no bailé.
Me rompí las zapatillas.
Vaya jornal que gané.
Mi amor me pidió la mano
y yo no se la negué.
Como estaba en la cocina
le di la del almirez.
Asómate a la ventana
cara de vaca bucera
que te voy a echar el hierro
«pa» llevarte a la rastrojera.
Una vieja seca seca,
seca seca se casó
con un viejo seco seco
y se secaron los dos.
A la mujer la comparo
lo mismo que a las gallinas
que faltándoles el gallo
a cualquier pollo se arriman.
Yo he visto un gato segar,
a un ratón coger espiga
y a una gallina trillar.
No te lo creas que es mentira.
Dicen que casar casar
yo tambien me casaría
si la vida de casado
fuera como el primer día.
Bájate el candil Maria
que no sé lo que ha pasado,
que ha dado una patada la mula
y no sé si me habrá dado.
Tienes mucha fantasía
y en el moño mucho aire
y en los cuernos de la luna
tiene los bienes tu padre.
Con un perro que me han dado,
otro que me van a dar,
otro que están criando;
tres perros voy a juntar.
Cuando se murió mi abuela
a mí no me dejó nada
y a mi hermano le dejó
asomado a la ventana.
Cuando paso por tu puerta
cojo pan y voy comiendo
«pa» que no diga tu madre
que del aire me mantengo.
Si te portas bien te voy a comprar
unas anteojeras y una «cabezá»,
un saco de paja
y otro de «cebá».
Aunque sepas más cantares
que taramas tiene un bardo
no te has de quedar encima
cara de borrico pardo.
Quien tenga pena que pene,
quien tenga rabia que rabie.
Que yo cuando la tenía
no me la quitaba nadie.
Un pájaro con cien plumas
no se puede sostener
y un secretario con una
mantiene suerga y mujer.
El vino tinto es mi primo,
el aguardiente mi pariente
y entrando yo a la taberna
me junto con «toa» mi gente.
El día que yo me case
quiera Dios que no aparezca
ni el cura, ni el sacristán,
ni las llaves de la iglesia.
Dame de tu pelo rubio
cuerdas para mi vihuela
que se me ha roto la prima,
la segunda y la tercera.
Bien sé que estás acostada
envuelta de un cobertor
tirándote buenos cuescos.
¡El dios que te abatanó!
Al entrar en la taberna
lo primero que pregunto
si la tabernera es guapa
y el vino tiene buen gusto.
En casa de un tabernero
tengo puesto mi querer
en un pellejo de vino
atado con un cordel.
Hago mi ropita un lío
y lo tiendo en el humero.
El que se queme que sople
que yo por mí no me quemo.
Tres cosas tiene Navas de Estena
que no las tiene El Horcajo.
Santa María, Los Reales
y el Cerrillo de Los Trapos.
Te pones en las esquinas
y con el mandil me llamas
y yo con la bilbaina
te digo que no te vayas.
La farola de la plaza
se está muriendo de risa
de ver a todos los mozos
con corbata y sin camisa.
Por la calle abajo baja
un ratón con mucha queja
porque le han cortado el rabo
para el moño de una vieja.
Todo el que quiera saber
de qué color es la pena
que se baje los calzones
y se arrime a una colmena.
Mi marido es un buen Juan
que todos los oficios sabe,
menos fregar tinajas
porque con los cuernos no cabe.
Tu marido y el mío
se han peleado.
Se han llamado cornudo
y han acertado.
Mi suegra no me quiere
porque no tengo petaca.
Mi abuelo me va a hacer una
con la piel de una «burraca».
Mi suegra no me quiere
porque no tengo carrera.
En mi casa tengo un galgo
vaya a por él cuando quiera.
Cuando paso por tu puerta
tu madre me llama feo.
Otra vez que me lo llame
me saco la cola y la meo.
Guarrona, vete a fregar
que el agua ya está caliente
y el estropajo te llama,
desde mi casa se escucha.
Tienes el andar de pava
y el meneo de perdiz,
ojitos de engañadora.
¡No me has de engañar a mí!
En medio de las cuatro calles
hay una piedra muy gorda.
El que tropieza y se cae
es señal que no la ha visto.
Tira de la burra, tira.
Que yo tiro de la albarda,
tu de la soga de lazos
y yo de la sobrecarga.
La aceituna en el olivo
si no la coges se pasa.
Eso te pasará a ti
morena si no te casas.
En la sierra canta el cuco
y en la torre la cigüeña
y en las calles los borrachos
que salen de la taberna.
Anda diciendo tu madre
que las gallinas no ponen.
Ella se come los huevos
y tira los cascarones.
Con un duro y otro duro
se juntan cuarenta reales.
Con tu mujer y la mía
se juntan dos animales.
En mi vida he visto yo
lo que he visto esta mañana.
Una gallina en la torre
repicando las campanas.
Subí la cuesta corriendo
por bailar y no bailé.
Perdí la cinta del pelo.
Vaya jornal que gané.
Venga juerga, venga juerga
hasta que amanezca el día,
que a mí me gusta la juerga
más de noche que de día.
Asómate a la ventana
si te quieres asomar.
Si no quieres no te asomes.
A mi me da igual.
Una pulga saltando
rompió un ladrillo,
la tinaja de agua
y el cantarillo.
Tienes una cintura
que anoche te la medí.
Con la cincha de mi burra
catorce vueltas te di.
Cuando se murió mi abuela
me dejó de capital
muchas ganas de comer
y pocas de trabajar.
A mi abuela le queda
solamente un colmillo
donde cuelga mi abuelo
los calzoncillos.
A la carretera fui
a ganarme unos zapatados,
se acabó la carretera
y yo me quedé descalzo.
Con un polvo y otro polvo
se forma una polvareda.
Con un trago y otro trago
se coge una borrachera.
Perra me diste un perro,
me lo diste sin correa
y en mi vida he visto
perro de tan mala perra.
No quiero zapato bajo
que se me llena de arena.
Ni quiero amor forastero,
que lo quiero de mi tierra.
A tu padre le llaman
el rey de copas,
a tu madre la reina
y a ti la sota.
En la torre de Retuerta
hay un nido de borrico.
Cuando rebuznan los grandes
abren la boca los chicos.
Aunque sepas más cantares
que tejas tiene Hontanar
no te quedarás encima
cara de burra «pelá».
Quien tenga pena que pene
que yo no tengo ninguna.
Que una pena que tenía
la jugué a las treinta y una.
Por esta calle a la larga
se pasea una culebra.
A todo el que pasa muerde
y a mí me saca le lengua.
En esta calle hay un pino,
en el pino una cogolla,
en la cogolla un espejo
donde se mira mi novia.
Canta tu, cantaré yo,
cantaremos a porfía.
Tu cantarás a tu novia
y yo a la mía.
Venga vino, venga vino
hasta que caiga borracho
que a mí no me piden pan
la mujer ni los muchachos.
Por el puente de Los Reales
se tiró, se tiró,
se tiró el tio Juanillo
pero no se mató.
A San Pablo me he de ir
a por una sampableña
que las mocitas de aquí
parecen haces de leña.
Echa vino tabernera,
echa vino y no eches agua.
Que el vino es para los hombres
y el agua para las ranas.
Venga vino con un carro
y agua con una borrica.
El carro que vaya y venga,
la borrica quietecita.
A tu puerta me cagué
porque me vino la gana.
¡Ahí te dejo ese clavel
para que lo huelas mañana!
5 – COPLAS DE QUINTOS
En medio de las cuatro calles
hacen corro los quintos.
El que quiere blanco, blanco
y el que quiere tinto, tinto.
Cantad quintillos, cantad.
Cantad y no tengáis pena
que a donde os van a llevar
tambien hay buenas morenas.
Madre manda tabaco y dinero.
Tenedme compasión.
Novia no me mandes tantos besos.
Mándame trozos de queso
y buenos cachos de jamón.
La farola de la plaza
se está muriendo de risa
de ver a los quintos de ogaño
con corbata y sin camisa.
Los quintos cuando se van
unos cantan y otros llora
y otros dicen a la madre
hágame el favor señora.
Vámonos de aquí muchachos
que las cabrillas van altas
y la luz del día viene
descubriendo nuestras faltas.
Yo no siento ir al moro
a Melilla o a Larache.
Lo que siento es que a mi morena
un chulo me la maltrate.
Ya se van los quintos madre,
ya se va mi corazón.
Ya se va quien tiraba
chinitas a mi balcón.
Adiós, Sierra del Ramiro.
Adiós, Chorrancos y Muelas.
Adiós, Sierra del Gualí.
Adiós, mocitas de Navaestena.
En medio de la plaza hay gente
y en ella vamos a entrar.
Mala «puñalá» se merece
aquel que se vuelva atrás.
6 – COPLAS DE NAVIDAD
La zambomba tiene pujo
y el que la toca cagueta.
Si no me das el aguinaldo
aquí me cago a tu puerta.
Nochebuena, Nochebuena
cuanto tardas en venir
para ver a los borrachos
de la taberna salir.
Tengo que echar una copla
por encima de un pino
rogando por la salud
del señor Rufino.
Tengo una zambomba
y un zambombiche,
una vaca lechera
y un becerriche.
A esta puerta hemos llegado
cuatrocientos en cuadrilla.
Si quieres que nos sentemos
saca cuatrocientas sillas.
La Nochebuena se pasa
y no nos emborrachamos.
Vámonos a la taberna
como dos primos hermanos.
Estas puertas son de hierro
y los cerrojos de alambre.
Vámonos de aquí muchachos
que están rabiando de hambre.
Esta es una coplilla
que le canto a usted.
Una en cada mano
y otra en cada pie.
¡Zambombita, zambombita!
Yo te tengo que romper
porque a la puerta de mi novia
no has querido tocar bien.
La Nochebuena se viene,
la Nochebuena se va.
Y nosotros nos iremos
y no volveremos más.
7 – COPLAS VARIAS
Los tres amigos que tengo
ni son buenos ni son malos.
En una riña que tuve
se fueron y me dejaron.
Pedernal que no echa lumbre
y cuchillo que no corta
y amistad que no es de veras
aunque se pierdan no importa.
Para patatas San Pablo,
para buen vino la Puebla,
para las buenas muchachas
«Navaestena», que es mi tierra.
Yo fui nacida en el campo
al pie de una verde jara,
pero me crió mi madre
con buena leche de cabra.
Rosa me puse mi madre,
clavelito quise yo.
Que las rosas se deshojan
y los claveles no.
Gañancito, gañancito
saca los surcos derechos
que también las buenas mozas
se fijan en los barbechos.
Eres mi primita hermana,
mi primita hermana eres.
Bendita sea la rama
que cría lindas mujeres.
El hombre que no se flije
cuando llora una mujer
ni ha conocido a su madre
ni sabe lo que es querer.
Quien estuviera tan alto
como la Estrella del Norte
para ver lo que pasa
en «Navaestena» esta noche.
Si esta calle fuera mía
la mandaría empedrar,
de naranjas y limones
y en cada esquina un rosal.
Viva «Navaestena», viva.
Vivan los «navaesteneros»
y la Virgen de la Antigua,
la más bonita del pueblo.
Virgencita mía,
Virgencita mía.
¡Quién pudiera verte
todos los días!
Primo dale a la prima
y luego al bordón.
Verás como reclama
la perdiz al perdigón.
8 – OTRAS CANCIONES:
LOS QUINTOS YA HAN SORTEADO
Los quintos ya han sorteados
y ya muy pronto se irán.
Se los llevan a la guerra.
Sabe Dios si volverán.
“Pa” que los crean más hombres
riendo van y cantando.
Alegres van por fuera
y por dentro van llorando.
La madres son las que sufren,
que las novias no lo sienten.
Se van con otros chavales,
se ríen y se divierten.
Madre toma el fusil
y sácame la guitarra
que quiero cantar al mundo
la derrota de mis armas.
LA MOLINERA
Lleva la molinera ricos zapatos
y el pobre molinero anda descalzo.
Lleva la molinera ricos collares
de la harina que roba de los costales.
Lleva la molinera en el rodete
una rosa encarnada que compromete.
DOMINGO DE CARNAVAL
El domingo de Carnaval
de gitana me vestí.
Me fuí a un salón de baile
donde a mi novio vi.
Me dijo: linda gitana,
ven acá y haz el favor.
Dime la buena ventura
y el sino que tengo yo.
Eres guapo, bien lo sabes,
y tienes buen corazón,
pero tienes una falta
que ahora te la diré yo.
Estás queriendo a dos mozas.
Ahora te diré quienes son.
Una es alta y morena
y otra es rubia como el Sol.
No te cases con la rubia
que serás un desgraciado.
Cásate con la morena
que serás afortunado.
Esta gitana me mata
con las cosas que me dice.
Anda, márchate de aquí
que no quiero más oírte.
DEBAJO DE TU VENTANA
Por debajo de tu ventana
tres arbolitos sembré.
Mira que mano tuve
que florecieron los tres.
El primero fue el esparto,
el segundo fue el olivo,
el tercero fue un sarmiento
con pámpanas y racimos.
Del esparto yo me aparto,
del olivo me retiro,
del sarmiento me arrepiento
y del tiempo que te he querido.
¡Pero no con el amor
con que te quise primero!
EL PINO QUE ESTÁ EN EL PINAR
El pino que está en el pinar florido y hermoso
a cortarle quisieron entrar cuatro buenos mozos.
A cortarle quisieron entrar pero no pudieron,
a cortarle quisieron entrar mi amor el primero.
Solamente lo podrá cortar después de casado
si es bueno y honrado.
LA MI MORENA
¿Dónde va la mi morena?
¿Dónde va la resalada?
¿Dónde va la mi morena?
A la fuente va por agua,
a la fuente va por agua
y un galán la entretiene.
Yo he salido a esperarla
por ver si viene o no viene.
Por ver si venía sola
y la viene acompañando
la banderita española,
la banderita española
y un trabuco naranjero
con letras de oro que dicen:
¡Viva la sal y el salero!
¡Viva la sal salerosa!
¡Vivan los tipo bonitos
y el buen talle de las mozas!
¡El talle de las mozas,
los jefes y los generales!
Y en la punta de la espada
lleva a la Virgen del Carmen
y también la del Pilar.
Con letras de oro que dicen:
Contigo me he de casar.
Contigo me den las doce.
Que no sean las del día.
¡Qué sean las de la noche!
¡Qué sean las de la noche!
LA MOLINERA
Vengo de moler, morena,
de los molinos de arriba;
duermo con la molinera.
¡Olé,olé,olé, olé.!
No me cobra la maquila.
Vengo de moler, morena,
de los molinos de en medio;
duermo con la molinera
¡Olé ,olé ,olé, olé.!
No lo sabe el molinero.
Vengo de moler,morena,
de los molinos de abajo;
duermo con la molinera.
¡Olé, olé, olé, olé.!
No me cobra el trabajo.
AL OLIVO, AL OLIVO
Al olivo, al olivo, al olivo subí.
Por cortar una rama del olivo caí,
por cortar una rama del olivo caí.
¿Quién me levantará?
Esa “gachí” morena que la mano me da,
que la mano me da, que la mano me dio.
Esa “gachí” morena es la que quiero yo,
es la que quiero yo, es la que he de querer.
Esa “gachí” morenaha de ser mi mujer.
Esa “gachí” morena que la mano me da.
NOTA:
Las coplas anteriores han sido recopiladas en Navas de Estena gracias a las aportaciones hechas por las siguientes personas:
– Borreguero Ruiz, Pedro – Calvo García, Elías
– Delgado Gallardo, Mª. Rosario – García Arroyo, Ramón
– García García, Justi – García López, Margarita
– García Villapalos, María – Pinilla González, Agustín
– Sánchez Muñoz, Santiaga
A todas ellas mi reconocimiento puesto que de esta forma han contribuido a la conservación de la cultura tradicional de nuestro pueblo.
Seguro que al tratar de recordarlas también han evocado momentos felices vividos cuando eran algo más jóvenes y las cantaban con sus amigos o familiares.
La recopilación de las coplas la han realizado María García Villapalos, Agustín Pinilla González y Javier Tordesillas Ortega
Y ahora vamos con la boda:
DE BODA
En el mes de agosto del año 1967 se casaron __________ y _________ (omitiremos los nombres para no dar pistas). Después del acto religiosolo celebraron con una comida en el salón de la señora Juana.
Como los novios vivirían fuera del pueblo no tenían vivienda en este y para pasar su noche de bodas prepararon un dormitorio en casa de un tío del novio. Así lo tenían previsto, pero no contaban con que sus amigos fuesen a la del casa del tío y le convenciesen para desmontar todo el dormitorio, se lo llevasen y lo escondiesen.
Ya entrada la noche los novios acompañados por los más jóvenes salieron a rondar por el pueblo, el novio compró un par de botellas de licores y todos muy contentos y cantando recorrieron las calles de la localidad.
Las amigas de la novia, que según parece fueron las liantas, entre cuchicheos y risitas ya disfrutaba de lo que ocurriría al terminar la ronda. En un descuido del grupo los novios desaparecieron y dando un buen rodeo para asegurarse de que no les seguían, se dirigieron a la casa de otro tío del novio y en el piso superior de aquella vivienda disfrutaron de su noche de bodas. Alguien se fue de la lengua y puso sobre aviso a la pareja.
Por más que les buscaron los amigos no dieron con ellos, pero la noche no terminó así. Unas cuantas chicas, primas entre ellas, se fueron a dormir a una misma casa (algunas no residían en el pueblo pero habían acudido a la boda). Cuando estaban en la cocina se dieron cuenta de que en la calle y cerca de la ventana estaban unos cuantos chicos. Una de ellas sugirió que simulasen hablar en voz alta sobre ellos, estos lo escucharon y se acercaron para enterarse. La prima de la casa subió al piso superior, con sigilo abrió un balcón que había por encima de la ventana y ni corta ni perezosa les arrojó desde arriba un cubo de agua. Los chicos muy enfadados se marcharon pensado que el agua se lo había arrojado el propietario de la casa.
Al día siguiente, día de la reboda, los que rieron fueron los recién casados al reunirse de nuevo con los amigos. A eso del mediodía las chicas estaban tomando algo en el bar de Marchena y observaron como entraba enfadada una vecina y comentaba que su hijo había acudido la noche pasada hecho una sopa. Según ella unos cuantos jóvenes estaban un poquillo piripis, entre ellos el suyo, y terminaron la juega echándose agua en el pilar.
– ¡Le habían comprado un traje nuevo para la boda!
Las chicas tuvieron que morderse la lengua para no prorrumpir en carcajadas y cuando la señora salió del bar se partieron el c_ _ _ de tanto reír.
¡Algunas de aquellas chicas, ya no tan jóvenes, cuando lo refieren aún se ríen!
Navas de Estena, 8 de enero de 2026
Javier Tordesillas Ortega