JOSÉ ROYO GÓMEZ
EN LOS MONTES DE TOLEDO
1930 Y 1934
Javier Tordesillas Ortega
ANtecedentes
Antes de que José Royo Gómez se interesase por los Montes de Toledo ya lo habían hecho otros científicos. El primero de ellos fue Francisco Luján Miguel-Romero quien en 1850 por primera vez estudió la geología de algunas zonas del entorno de Cabañeros. En 1855 Casiano del Prado Vallo reconoció e identificó los terrenos del Ordovícico-Silúrico de los montes. En el año 1878 Daniel Cortazar Larrubia al trabajar para la Comisión del Mapa Geológico de España publicó “Reseña física y geológica de la provincia de Ciudad Real”. Joaquín Gómez Llarena en 1914 organizó una excursión a Navas de Estena, esta sería la primera que se efectuase para reconocer la geología de los alrededores de esta localidad y como recuerdo de ella escribió en el Boletín de la Real Sociedad de Historia Natural una reseña titulada “Excursión geológica a Navas de Estena” y en 1916 “Bosquejo geográfico-geológico de los Montes de Toledo”. Ese mismo año Eduardo Hernández Pacheco dirigió otra excursión desde Toledo a Urda y la dejó plasmada en su trabajo “Itinerario geológico de Toledo a Urda”. En 1923 Ismael del Pan Fernández, profesor del instituto de Toledo, realizó otra salida al puerto del Milagro en Ventas con Peña Aguilera y escribió “Impresiones geológicas de una excursión al Puerto del Milagro (Montes de Toledo)”.
Entre todos ellos dieron a conocer algunos aspectos de la geología de esta comarca tan aislada y desconocida, sentaron las bases de estudios posteriores sobre los Montes de Toledo.
josé royo gómez en los montes de toledo
en 1930 y 1934
su biografía
José Royo Gómez nació en Castellón de la Plana el 14 de mayo de 1895 y tras estudiar el bachillerato en su ciudad natal se trasladó a Madrid donde se doctoró en Ciencias Naturales. Fue alumno de Eduardo Hernández Pacheco y en 1916 inició su labor científica al ser nombrado ayudante de prácticas de la cátedra de Geología de la universidad y entrar en el Museo de Ciencias Naturales como becario. En 1917 pasó a trabajar en el museo como profesor de Mineralogía y Geología impartiendo clases a alumnos de Magisterio y de Farmacia, desde entonces su actividad profesional quedó ligada a esta institución de forma ininterrumpida hasta su marcha al exilio. Ya desde un principio inició sus trabajos de investigación al desempeñar labores de colector para el museo. En 1821 se doctoró con la tesis “El Mioceno continental y su fauna malacológica”. Gracias a la Junta de Ampliación de Estudios consiguió bolsas de viaje para realizar estudios relacionados con la Paleontología en varias universidades europeas y para visitar los museos de esos países. En 1927 trabajó como agregado del Instituto Geológico y Minero realizando trabajos de cartografía geológica y cuando en 1930 se creó en el museo la sección de Paleontología ocupó el cargo de jefe de ella.
JOSÉ ROYO EN EL MUSEO NACIONAL DE CIENCIAS NATURALES
Fruto de sus salidas al campo dejó algunos trabajos entre los que podemos citar, además de su tesis, los siguientes:
- Guía del Tercirio continental de Burgos.
- Los vertebrados del Cretácico español de facies wealdica.
- La sierra de Altomira y sus relaciones con la submeseta del Tajo.
DOS DE SUS TRABAJOS
En 1936 participó en la organización del Congreso Geológico Internacional celebrado en Madrid y fue nombrado por Azaña director general de Minas y Combustibles, cargo del que dimitió al ser trasladados los fondos del Museo de Ciencias Naturales a Valencia en 1937 y marchar él también a esta ciudad. Ese mismo año viajó a Moscú como responsable de la delegación española para participar en el Congreso Geológico Internacional. En 1938 se trasladó con el gobierno de la Segunda Republica a Barcelona y desde esta ciudad en enero de 1939 partiría con su familia al exilio en Francia como tantos otros miles y miles de españoles, algunos de ellos lo harían atravesando los Pirineos en unas condiciones lamentables. Al salir de España coincidió con la familia Machado, José Royo y algún acompañante más les instalaron en un vagón de tren donde durmieron una noche y al día siguiente marcharon a Colliure, allí fallecerían Antonio y su madre; ellos viajaron a Toulouse para después de unos meses partir hacia Colombia.
Además de su compromiso con la ciencia también lo tuvo con la cultura y la política, colaboró con la Institución Libre de Enseñanza, fue socio del Ateneo de Madrid, era amigo y colaborador de Manuel Azaña, militó en Acción Republicana y fue elegido diputado a las Cortes por la provincia de Castellón entre 1931 y 1933. Era masón y perteneció a diferentes logias masónicas. Al terminar la guerra fue juzgado en rebeldía por el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo, le condenaron a 20 años y 1 día de reclusión mayor, le inhabilitaron para el desempeño de cargo público y le incautaron sus bienes.
En abril de 1939 marcharon para Colombia instalandose en Bogotá y al poco de llegar a aquel país participó en la fundación del Servicio Geológico Nacinal del Ministerio de Minas y Petroleo, después se puso como meta el crear el Museo Geológico Nacional siendo nombrado director del mismo, impartió clases de Geología y Paleontología en la universidad y se dedicó a recorrer gran parte del país investigando diferentes aspectos de su geología a la vez que recogía muestra de minerales y fósiles para el museo.
En 1951 por motivos de salud de su esposa se trasladaron a Caracas en Venezuela y desde su llegada hasta 1960 se dedicó a la docencia, fue profesor en la Escuela de Geología y Minas de la Facultad de Ingeniería, en la Facultad de Humanidades y en el Instituto de Pedagogía Nacional. Siguió sus labores de investigación y aportó bastante material para el Museo de Geología de Caracas del cual le nombraron director. Falleció el 30 de diciembre de 1961 a los 66 años.
SALIDA AL CAMPO CON ALUMNOS DE LA ESCUELA DE GEOLOGÍA Y MINAS DE VENEZUELA
(José Royo es el segundo por la izquierda)
Ya se ha hecho referencia a sus salidas al campo, pero sería injusto dejarlo así. Como era un científico muy activo en cuanto tenía ocasión salía para estudiar su geología y aprovechar para recoger muestras de rocas, minerales y fósiles. En España recorrió gran parte de su territorio viajando con su automóvil, muchas veces le acompañaban sus amigos y compañeros de profesión, tomaba notas de lo que observaba y realizaba fotografías con su cámara. Igualmente, organizaba salidas con sus alumnos.
Debido a su estrecha relación con el Museo Nacional de Ciencias Naturales algunos de sus trabajos y fotografías se encuentran depositados en esta institución. Es de destacar la colección de más de 5.000 fotografías.
Además de los materiales que ya tenía el museo, desde hace unos años cuenta con los cedidos por su familia. Seguramente los más interesantes son sus diarios (agendas) en las que no solo anotaba asustos personales o familiares sino que contienen muchas notas sobre su actividad política, académica y de sus salidas al campo.
La mayoría de los positivos de sus fotografías son un tamaño de 12 cm. X 8 cm. y suelen estar montados sobre una cartulina oscura en la que aparecen manuscritos los siguientes datos: una clave numérica, el nombre de la provincia y localidad donde se tomaron, algún comentario sobre la foto, el mes y año en que se realizaron y la identificación “Foto – Royo”. Aunque la temática que predomina en sus fotografías es la relacionada con la Geología también las realizaba de paisajes, monumentos, ciudades, pueblos, personas, etnografía y botánica.
Uno de los meritos profesiones más notorios que se le pueden atribuir es el haber sido el primero en estudiar restos de dinosaurios de las provincias de Teruel, Valencia y Castellón.
(SOPORTE: 220 x 170 mm – FOTO: 119 x 77 mm)
El reconocimiento internacional que ha tenido la figura de José Royo Gómez es indudable, además de recibir algunos galardones en Colombia el Museo Geológico Nacional dedicado a la Geología y Paleontogía de aquel país lleva su nombre (Museo Geológico Nacional “José Royo Gómez”) y lo mismo ocurre en Venezuela con el Museo Geológico de la Universidad (Museo Geológico de la Universidad Central de Venezuela “José Royo Gómez”). Ambos museos se fundaron en gran medida gracias sus iniciativas.
En España durante la dictadura de Franco su labor estuvo silenciada y únicamente de un tiempo a esta parte se ha puesto en valor.
En el año 2017 el Museo de Ciencias Naturales de Valencia junto con su Ayuntamiento organizó la exposición “Royo Gómez. Ciencia y guerra en Valencia, capital de la República” y se publicó un libro con el mismo título.
En el año 2019 el Museo Nacional de Ciencias Naturales organizó la exposición “José Royo Gómez. Un científico valenciano en el Museo Nacional de Ciencis Naturales” para rendirle un homenaje.
El propio museo le definía como “Un ejemplo para la ciencia, dentro y fuera de España”.
En el Museo del Jurásico de Asturias -MUJA- hay una galería de fotos con los paleontólogos más prestigiosos a nivel mundial relacionados con el estudio de los dinosaurios y entre ellos se encuentra con todo merecimiento José Royo Gómez.
EN EL MUSEO DEL JURÁSICO DE ASTURIAS
En Castellón, su ciudad natal, tiene dedicado un parque en una zona moderna de expansión urbana, es el Parque “Geólogo José Royo Gómez”.
No hay que olvidar que hasta se le han dedicado algunos fósiles españoles (Brodiechelis royoi, Maestratina royoi, Cotteandia royoi, Goniopigus royoi,…).
eN LOS MONTES DE TOLEDO
Según las anotaciones que aparecen en los diarios de José Royo este realizó una salida a los Montes de Toledo en 1930 y otra en 1934, pero no fueron las únicas puesto que en el curso de otras salidas o excursiones pasó por ellos. Aquí nos centraremos en esas dos.
PRIMERA SALIDA:
– Fechas: 20 y 21 de diciembre de 1930.
– Anotaciones en su diario (agenda):
20 – DICIEMBRE / SÁBADO: “Salgo con Llarena y Sos para Toledo”.
21 – DICIEMBRE / DOMINGO: “ Excursión con Llarena y Sos a Ventas con Peña Aguilera y regreso a Madrid”.
– Acompañantes: Joaquín Gómez Llarena y Vicente Sos Baynat.
– Itinerario:
- Toledo 2. Argés 3. Layos 4. Pulgar 5. Cuerva 6. Ventas con Peña Aguilera
7. Puerto del Milagro 8. Ventas con Peña Aguilera
– Fotografías:
De la primera jornada de esta salida no hay fotografías y de la segunda 13, con la ayuda de ellas se “reconstruirá” el itinerario seguido, así como se identificarán los lugares y paradas que efectuaron para tomar las fotos.
– Recorrido:
Casi seguro que el viaje lo hicieron en el propio automóvil de Royo, cosa que él solía hacer. La jornada de Toledo debieron dedicarla a recorrer los alrededores de la ciudad para reconocer su geología o bien se dedicaron a hacer turismo. A Toledo se desplazó en diferentes ocasiones y lo hizo para colaborar con Joaquín Gómez Llarena en la elaboración de la “Guía geológica de los alrededores de Toledo” encargándose del apéndice petrográfico, para recoger rocas y minerales para la colección del museo e incluso para realizar alguna salida de campo con sus alumnos.
La jornada del domingo 21 de diciembre la emplearon para ir hasta el Puerto del Milagro y después regresar a Madrid. Iniciaron el itinerario saliendo de Toledo para recorrer el macizo cristalino en la comarca de la Sisla. La primera fotografía la tomó en las inmediaciones del puente medieval sobre el río Guajaraz por el que pasaba un camino que se dirigía hacia Casasbuenas y alguna localidad más, la segunda aguas abajo de ese lugar cerca de la presa del molino Verde. En esa zona pudieron observar un paisaje granítico y de gneis atravesado por el río.
Después de sobrepasar Pulgar pararon para observar y tomar una foto de los montes isla de Layos, Noez y Alpuébrega constituidos por pizarras del Cámbrico y pizarras y cuarcitas del Ordovíco similares a las de los Montes de Toledo. Un poco más adelante realizó otra de la sierra de Alpuébrega.
Pasaron por Cuerva y se dirigieron hacia Ventas con Peña Aguilera, a la entrada de este otro pueblo pararon para observar el Cerro de la ermita de Virgen del Águila constituido por una gran masa granítica con rocas caballeras de tamaño considerable. (en la parte baja de estos cerros en el pasado existieron canteras para extraer bloques de granito que los canteros trabajaban allí mismo). Dejando atrás esta población abandonaron el macizo cristalino y antes de entrar en el puerto del Milagro aparecieron zonas de pizarra, ya una vez dentro del puerto a la derecha pudieron contemplar el pico de Peñafiel con sus estratos cuarcíticos. Al dar cara a la vertiente sur de los montes a su izquierda divisaron la Sierra del Castañar, la de Marjaliza y más en la distancia la de Los Yébenes. Entre las sierras anteriores y la de Los Torneros se abría una amplia llanada, que en realidad era un sinclinal relleno por sedimentos procedentes de las sierras circundantes, se trataba del sinclinal del Algodor – Milagro.
Desde el puerto bajaron por la finca el Sauceral al valle del arroyo del Acebrón para localizar las pizarras fosilíferas del Ordovícico, allí recogieron fósiles como lo demuestran dos de las fotografías realizadas, una de un trilobites Asaphus nóbilis y otra de un graptolites Didymograptus sp. En esta zona dieron por terminada su jornada en los Montes de Toledo y regresaron a Madrid.
SEGUNDA SALIDA:
– Fechas: 2 y 3 de junio de 1934.
– Anotaciones en su diario (agenda):
2 – JUNIO / SÁBADO: “Salgo en el coche a las 6 de la mañana con Llarena, Cardoso y Eugenio. Vamos a Layos, Ventas con Peña Aguilera, San Pablo de los Montes y Navahermosa”.
3 – JUNIO / DOMINGO: “ Vamos a Horcajo de los Montes, Navas de Estena, Navahermosa, Toledo y regreso a Madrid”.
– Acompañantes: Joaquín Gómez Llarena, Gabriel Martín Cardos y Eugenio _______ _______.
– Itinerario:
1. Argés 2. Layos 3. Pulgar 4. Cuerva 5. Ventas con Peña Aguilera
6. San Pablo de los Montes 7. Navahermosa 8. Hontanar 9. Horcajo de Los Montes
10. Navas de Estena 11. Navahermosa
– Fotografías:
De esta salida se conservan 19 fotografías en el archivo del Museo de Ciencias Naturales, tres de ellas pertenecen a la primera jornada y el resto a la segunda. Del mismo modo se utilizarán para seguir el recorrido y presentar los aspectos geológicos más destacados que fueron encontrando.
Entre todas las fotografía hay tres que no muestran elementos o paisajes relacionados con la geología de la zona, una es de un paisaje propio del bosque mediterráneo tomada en la confluencia del arroyo de Riofrío con el río Estena, la segunda es de una calle de Horcajo de los Montes y la tercera es una panorámica de Navas de Estena.
– Recorrido:
La primera parada bien pudo ser la que efectuaron en el camino de Layos a Ajofrín para observar unos afloramientos de grafito en una pequeña mina, en este lugar José Royo tomó la primera fotografía. Desde allí camino hacia Pulgar se desviaron para llegar a la mina La Económica o La Unión en el término municipal de Mazarambroz. Esta mina de galena y blenda por entonces no se explotaba. Seguramente recorrieron sus instalaciones y buscaron muestras de minerales en las escombreras. (la puso en marcha Samuel Bonilla López en la década de los años cincuenta del siglo pasado, transcurridos pocos años los derechos de explotación pasaron a otras manos y finalmente se abandonó en 1978). Antes de llegar a la mina José Royo realizó una fotografía de ella en la distancia y desde el cerro de la misma otra en la que captó el valle del Guajaraz, la Sierra de Noez y en su base el pueblo.
A esta mina regresó con su compañero Cardoso el día 5 abril de 1936, ambos iban al frente de una excusión con sus alumnos. Duró cinco días, la iniciaron en los alrededores de Toledo y en la mina para luego marchar a Guadalupe, Logrosán y otras localidades extremeñas; finalmente se dirigieron a Almadén para reconocer la geología de la zona y visitar algunas minas.
Desde esta parada hasta el día siguiente no se tiene constancia de que hiciese alguna fotografía (no sería muy desacertado el pensar que las realizó pero que no se han conservado) por lo que se desconocen las posibles paradas que pudieron efectuar. Pasarían por Pulgar, Ventas con Peña Aguilera, desde este pueblo irían a San Pablo de los Monte y después de regresar a Ventas marcharían a Navahermosa donde debieron pernoctar.
El domingo salieron de Navahermosa para dirigirse a Horcajo de los Montes, desde la carretera tomó la primera fotografía del día en la que captó el pueblo de Hontanar y su sierra. Después de subir por unas pronunciadas rampas llegaron al puerto del Risco de las Paradas. Allí pudieron contemplar la rasa de los montes, los estratos de cuarcita verticales del Ordovíco en Los Cuchillares y la Sierra del Puerco y sus pedrizas, el profundo desnivel del arroyo de Vallepuerco y a lo lejos el valle del río Cedena.
Al pasar a la vertiente sur de los montes dejaron a su izquierda la carretera para bajar a Navas de Estena y prosiguieron en dirección a Horcajo de los Montes por la carretera del Portillo de Cíjara. A su izquierda pudieron contemplar el amplio valle del Estena, la Cuerda de La Solana, la Sierra del Ramiro, El Castillazo y el Cerro de Majada de la Burra; siguieron la marcha y pasaron bajo la Sierra de Muelas. A lo largo de este tramo de carretera Royo realizó cinco fotografías, una primera de un estrato con rizaduras producidas por el oleaje marino (rippler mark) cuando aquellas rocas eran sedimentos, tres con estratos verticales y plegados y otra del valle con Navas de Estena al fondo.
Subieron el Puerto de la Cruz Quemada, continuaron por Ciguiñuelas y después de sobrepasar Los Pastizales se desviaron en un cruce a la izquierda frente al de la carretera de Anchuras, ya dirección Horcajo de los Montes. Al final de las cuestas del Estena ascendieron a la raña y en esta zona tomó una foto en la que captó la vegetación característica del bosque mediterráneo y otra de las rañas y rasas de Riofrío y río Estena, pasaron junto a la laguna de La Raña y finalmente bajaron al valle en el que se localizaba Horcajo de los Montes.
En esta localidad Royo tomó dos fotografías, en una se observa el pueblo y las sierras que lo rodean y la otra la realizó en una de sus calles. Esta segunda instantánea es un tanto curiosa. El firme terrizo de la calle es bastante irregular y da la sensación que en épocas de lluvias las aguas deben discurrir por el centro de ella, los edificios son de dos plantas con sus muros construidos con pizarra y la mayoría de ellos encalados. La llegada de los geólogos en su automóvil debió despertar cierta expectación entre los vecinos y estos salieron a la calle para curiosear. Aquellos horcajeños quedaron inmortalizados para siempre.
Desde esta localidad regresaron por la misma carretera hasta llegar de nuevo al Risco de las Paras. Hay que entender que lo hicieron así porque otra posibilidad hubiese sido dirigirse desde Horcajo a Retuerta del Bullaque por la Cañada Real Segoviana y de allí a Navas de Estena por carretera, pero esta opción no sería muy viable por las dificultades que habrían encontrado en un recorrido de unos 30 kilómetros por aquella vía. Más incierto aún habría sido tomar el camino de Horcajo a Navas. (la carretera que une Retuerta del Bullaque con Horcajo de los Montes se construyó a principios de la década de los años setenta del siglo pasado).
Un poco antes de llegar al Risco de las Paradas se desviaron para bajar hasta Navas de Estena, desde lo alto del puerto descendieron por la ladera sur de los montes bajo la Sierra Blanca y el Corral de Cantos, pasaron junto a la fuente de la Pila de Los Machos y poco después del arroyo del Milano llegaron al fondo del amplio valle del Estena. En esta localidad pudieron observar las pizarras del Oretaniense y del Dobrotiviense de una edad aproximada a los 450 millones de años y recoger en ellas algunas muestras de su fauna fósil.
De la visita a Navas de Estena en el archivo del Museo de Ciencias Naturales se conservan cuatro fotografías. En una de ellas se puede observar el Cerro de la Bardera con pizarras en el entorno de su base, en otra aparecen el Cerro del Tambor, el Collado de las Pizarras y parte de la Cuerda de Altamira. Seguro que en esta segunda zona no les fue difícil encontrar un cierto número de fósiles.
En una tercera aparecen dos fragmentos de Conularia pyramidata, un organismo hueco que vivía parte de su vida fijo en el fondo marino y que se alimentaba generando remolinos con sus cilios y así introducía partículas alimenticias en su interior. La última foto es una vista panorámica del pueblo.
En la imagen se observa el pueblo en una visión de conjunto del caserío, en él destacan la iglesia y la torre que mandó construir el capitán Ocaña cuando era alcalde de la localidad. En primer término hay una cerca con algunos tramos hechos de piedra y otros de tapial, en el extremo inferior aparece la carretera, por entonces terriza. Al fondo se ven gran parte de la Sierra del Ramiro y algunas de sus pedrizas. Igualmente, se observan unas zonas de la sierra desprovistas de la vegetación natural. Sin duda se habrían roturado para poder sembrar cereales, principalmente centeno (esta forma de cultivo se explica en el anexo nº 9 – «Evolución de la propiedad» del trabajo «Deslinde del término municipal de Navas de Estena en 1882»).
Aún a sabiendas de que se puede haber incurrido en alguna imprecisión a la hora de tratar de “reconstruir” los recorridos y las paradas de las dos salidas, de una forma sencilla se ha pretendido mostrar un ejemplo del quehacer de aquellos primeros científicos que fueron sentando los cimientos de la Geología y Paleontología en nuestro país. Estudiaban, investigaban y se echaban al campo con mucho esfuerzo e ilusión para desentrañar algunos de los muchos secretos que se encuentran en la naturaleza.
Hasta el momento no se ha encontrado ninguna documentación escrita sobre las dos excursiones anteriores. Seguro que José Royo Gómez redactaría algún tipo de informe o reseña, pero las circunstancias que él mismo vivió y todo lo que acaeció en nuestro país pudieron influir negativamente en su conservación.
MARTILLO DEL GEÓLOGO JOSÉ ROYO GÓMEZ
PATRIMONIO HISTÓRICO DEL CSIC (MNCN.ICH.0190)
PLACA EN EL PARQUE JOSÉ ROYO GÓMEZ
CASTELLÓN
Navas de Estena, 20 de octubre de 2025
Javier Tordesillas Ortega
biblografía
CORTAZAR LARRUBIA, D. (1880): «Reseña física y geológica de la provincia de Ciudad Real». Boletín de la Comisión del Mapa Geológico de España. volumen VII, pp. 289 – 239.
GÓMEZ LLARENA, J. (1914): «Excursión geológica a Navas de Estena». Madrid. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural. 14, pp. 385 – 388. Madrid.
GÓMEZ LLARENA, J (1916): «Bosquejo geográfico-geológico de los Montes de Toledo». Trabajos del Museo de Ciencias Naturales. Madrid.
HERNÁNDEZ PACHECO, E. (1918): «Itinerario geológico de Toledo a Urda». Trabajos del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Madrid.
PAN del, I. (1923): «Impresiones geológicas de una excursión al Puerto del Milagro (Montes de Toledo)». Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, 23 pp. 260 – 265. Madrid.
GONZÁLEZ MENÉNDEZ, L. y otros: “Guía Geológica del Parque Nacional de Cabañeros”. Instituto Geológico y Minero de España y Organismo Autónomo de Parques Nacionales. Madrid 2017.
ANexo nº 1: Relación de fotografías de
los montes de toledo
PRIMERA SALIDA ( 21 y 22 de diciembre de 1930)
1 – Valle del Guajaraz. Paisaje granítico. SIG. Nº 2238
2- Valle del Guajaraz.Granito néisico. SIG. Nº 2239
3- La penillanura toledana con el Cerro de Pulgar a la izquierda
y la Sierra de Alpúebrega con Noez desde el S. SIG. Nº 2132
4- Sierra de Alpuébrega desde el N. SIG. Nº 2131
5- Panorama con la Sierra de Alpuébrega, cerro de Pulgar
y Sierra de Layos al fondo y a la derecha. SIG. Nº 2142
6- Vista hacia Ventas con Peña Aguilera. Rasas en el granito. En primer término Ventas. Pizarras cámbricas. Al fondo Peñafiel (1420m). SIG. Nº 2192
7- Paisaje granítico a levante de la carretera de Toledo.
Se destaca en el perfil una gran bola. SIG. Nº 2148
8- Puerto del Milagro. Cuarcitas silúricas. SIG. Nº 22477
9- La Sierra del Castañar (al fondo) y estribaciones (cuarcitas ordovícicas) y Valle del Milagro con la finca del Sauceral en primer término (pizarras ordovícicas arrasadas). Desde antes de llegar a la carretera. SIG. Nº 2245
10- Puerto del Milagro. Cuarcitas silúricas. SIG. Nº 22477
11- Paisaje de cuarcitas ordovícicas en el Sauceral. SIG. Nº 2148
12- Sierra del Castañar y estribaciones y valle del Milagro. SIG. Nº 2244
13- Asaphus nóbilis. Ejemplar que en la parte posterior contiene un Didymograptus. Ordovícico. SIG. Nº 4015
14- Didymograptus en la parte posterior de un ejemplar con Asaphus nóbilis.
Ordovícico. SIG. Nº 4016
SEGUNDA SALIDA (2 y 3 de junio de 1934)
1- Mina de grafito entre los caminos de Ajofrín y la sierra. Al fondo los cerros de Noez y Polán. SIG. Nº 4019
2- La Higueruela, mina abandonada de galena, marcasita, etc en neis granular. SIG. Nº 2237
3- Los cerros de Noez con el pueblo al pie y valle del Guajaraz desde la Higueruela. SIG. Nº 2236
4- Hontanar. El pueblo y su sierra desde la carretera de Navahermosa. SIG. Nº 2140
5- Cuarcitas silúricas verticales al N. del Risco de Las Paradas.
SIG. Nº 2250
6- Señales de oleaje en las cuarcitas silúricas en la carretera de Horcajo al descender del puerto del Risco de Las Paradas. SIG. Nº 1424
7- Cuarcitas silúricas casi verticales en el km. 13 de la carretera de Horcajo. SIG. Nº 2229
8- El pueblo en su valle desde el km. 13 de la carretera de Horcajo. Navas de Estena.
SIG. Nº 2129
9- Cuarcitas silúricas verticales en la carretera de Horcajo frente a Navas de Estena. SIG.Nº 2199
10- Cuarcitas silúricas plegadas en la carretera de Hocajo frente a Navas de Estena. SIG.Nº 1428
11- Monte de los valles de Riofrío y del Estena. SIG.Nº 2201
12- Rañas y rasas de la vertiente sur de los Montes de Toledo en Riofrío y río Estena.
SIG. Nº 4010
13- Rañas y valle del Estena. SIG. Nº 2411
14- El pueblo y sus sierras desde el NW. Horcajo de los Montes.
SIG. Nº 4009
15- Una calle. Horcajo de los Montes. SIG. Nº 4008
16- Loma silúrica fosilífera al N. del pueblo. Navas de Estena. SIG. Nº 3724
17- Sierra de pizarras silúricas probablemente fosilíferas al NW del pueblo. Navas de Estena. SIG. N º 3725
18- El pueblo desde el W. Navas de Estena. SIG. Nº 4014
19- Conularia. Ordovícico. SIG. Nº 3737
Anexo 2: excursión geológica a navas de estena
JOAQUÍN GOMEZ DE LLERENA Y POU
(BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. Vol.14. JUNIO 1914)