LA ENRAMÁ DE NAVAS DE ESTENA

Javier Tordesillas Ortega

LA ENRAMÁ

 

     Era un acto festivo que se celebraba en Navas de Estena como en otros pueblos la víspera de San Juan (23 al 24 de Junio) por la noche y participaban en él todos aquellos jóvenes que deseaban agasajar o gastar una broma a alguna chica, ya fuese su novia, una amiga o que la pretendiese.

   Consistía en poner en la ventana de las chicas una rama de una planta que representase alguna cualidad o defecto de cada una de ellas. Podía darse el caso de que una misma chica recibiese más de un presente y ser estos diferentes, según el reconocimiento que esta tenía por parte  de los  chicos que los pusiesen. Los presentes más frecuentes eran estos:

         Una rama con cerezas o guindas para las guapas.

         Unas matas de garbanzos para las graciosas o saladas.

         Unas matas de patatas para las simples.

         Una rama de higuera para las alocadas.

         Unos cardos borriqueros para las antipáticas o esquivas.

         Unas manzanas para las bonitas.

         Unos caramelos para las dulces.

         Unas ramas de garmaza para las legañosas.

         Un «gorrón» (canto rodado) para las dormilonas.

         Unas matas de habas para las poco agraciadas y sosas.

         Una o más rosas para mostrar enamoramiento.

    Se omite el nombre de una planta por considerar su empleo demasiado grosero y falto de respeto. No merece ser recordado.

   La Enramá se realizaba por la noche, los chicos en grupo iban recorriendo las calles del pueblo provistos con las ramas que necesitaban y cuando llegaban a la casa donde vivía una chica colocaban en una de sus ventanas lo que a juicio de alguno de ellos o del grupo merecía. Procuraban hacerlo con cierto sigilo para no ser descubiertos puesto que podía darse el caso que alguna de las chicas obsequiadas estuviese en el interior de la casa pendiente de su posible llegada.

   Para preparar La Enramá los jóvenes salían por la tarde a buscar por el campo todas aquellas plantas que necesitarían. En el caso de las ramas de cerezas, de garbanzos, de patatas y de habas las cogían de algún huerto ya entrada la noche para no ser descubiertos por los propietarios, a los que lógicamente no agradaba la sustracción por el perjuicio que les ocasionaba; previamente ya las habían «echado el ojo».

    En la mañana de San Juan las chicas solían levantarse pronto para ver si habían sido enramadas y qué tipo de presente les habían puesto. Si era algo que les agradaba lo dejaban para que luciese en su ventana y así las personas que transitasen por la calle lo viesen. Por el contrario, si tenían puesto algo que no les agradaba, que resultaba ofensivo, lo retiraban para que no fuese visto.

     Un regalo muy especial era poner alguna rosa en la ventana, esto solía hacerlo algún joven a título muy personal y muchas veces sin ser visto. Con ello quería mostrar su  interés por la chica y que estaba enamorado de ella.

    Como se ha comentado, una misma joven podía recibir más de un presente y ser estos de diferente signo. En una ocasión un pretendiente puso a una chica unos caramelos y unas guindas y para ello no dudó en trepar a su balcón para ponerlos. Bajo la ventana los otros jóvenes la pusieron un gorrón de tamaño considerable y unas matas de habas.

   De mañana, el padre celebrando que la hubiesen puesto aquel pedrusco porque lo daba por acertado, se alegró y la despertó para que viese el presente. Parece ser que fue trasladado por varios jóvenes. ¡La moza era bastante dormilona!

   El día de San Juan era una jornada de comentarios, sobre todo entre las jóvenes, tratando de identificar al autor de lo colocado en cada una las ventanas.

    Esta tradición se mantuvo hasta la década de los años setenta en que se dejó de celebrar. En las últimas ocasiones adquirió un carácter un tanto gamberro puesto que los jóvenes ponían a las chicas de forma indiscriminada  un manojo de las diferentes plantas de las que portaban sin atenerse a ningún criterio. En una de aquellas ocasiones, después de terminado el recorrido, un joven regresó a solas a una ventana, quitó el montón de plantas que habían puesto y en su lugar dejó dos manzanas y una rosa. Se trataba de un pretendiente no muy secreto para la chica. Por entonces cada vez iban quedando en el pueblo menos jóvenes y esto pudo contribuir también a su desaparición.

   Esta fiesta estaba bastante difundida en el medio rural y eran muchos los pueblos en los que se celebraba aunque con algunas variaciones. Como otras tradiciones, esta también se perdió y ya son pocos los lugares en que se celebra.

     En cuanto a su origen podría estar en la celebración de la llegada de solsticio de verano (21 de Junio) por parte de algunas culturas prerromanas.

   En nuestra zona se celebraba en Navahermosa, Retuerta del Bullaque, San Pablo de los Montes y otras localidades de los Montes de Toledo y de la Jara. En Sevilleja de la Jara y en Navahermosa se llegó a hace en dos días diferentes, el 23 y 28 de Junio vísperas de San Juan y de San Pedro. En esta última localidad  se celebró hasta hace unos veinte años por San Juan y eran los quintos quienes se encargaban de llevarla a cabo.

   Como ejemplo de otro tipo de celebraciones relacionadas con La Enramá podemos  citar las siguientes:

    Actualmente en el pueblo cacereño de Pinofranqueado (Cáceres) se celebra la fiesta de La Enramá, que tiene el reconocimiento de fiesta de interés turístico regional. Se celebra en torno al 24 de Agosto, festividad de San Bartolomé. La fiesta consiste en un emparejamiento festivo de los jóvenes solteros del pueblo. Se les empareja mediante un peculiar sorteo público y las parejas deben actuar como si fuesen novios formales. El novio irá a la casa de la novia a buscarla y esta confeccionará “la enramá” con las mejores flores de su balcón y otras plantas, la colocará en la solapa del novio para que este la luzca y acudirán a la plaza del pueblo. Después de “la ronda” y de la “jota del arco” comienza la verbena popular en la que las parejas bailarán y decidirán si el noviazgo continúa o no.

    En Almodóvar del Campo (Ciudad Real) La Enramá la realizaban los quintos antes de irse a la mili, portaban algún recipiente con azulete o almagre disuelto en agua y salpicando con ello la fachada de su novia o de la chica que se pretendía simulaban dibujar un ramo en señal de ofrecimiento y para mostrar al resto del pueblo que había algún joven interesado por ella.

    En Chulilla (Valencia) celebran La Enramá para festejar la llegada de la primavera, se inicia el día de San Vicente Ferrer y la fiesta comienza adornando algunas calles de la localidad con ramas de chopos que recogen en el cercano río Turia.

   En Segorbe (Castellón) las fiestas patronales de Septiembre se inician con La Enramá, que consiste en un desfile de parejas ataviadas con trajes típicos que a lomos de caballos o en coches de caballos marchan por algunas calles hasta llegar a la catedral para hacer una ofrenda floral con ramos a la Virgen de la Cueva. A lo largo del recorrido se lanzan caramelos y pequeños regalos para los niños. Marca el inicio de las fiestas de la localidad y de las famosas entradas de caballos y toros que se celebrarán en días posteriores.

    Muchas de aquellas personas que de jóvenes celebraron La Enramá en nuestra localidad guardan gratos recuerdos de aquellos tiempos e incluso no han olvidado anécdotas y bromas de por entonces. Siempre había que verlo desde un punto de vista lúdico, desenfadado y festivo. ¡¡¡A pesar de algunos regalitos!!!

 

                                   Navas de Estena, 20 de Diciembre de 2022

                                            Javier Tordesillas  Ortega