la marcha a madrid desde navas de estena en 1936

La marcha a madrid desde navas de estena en 1936

Javier Tordesillas Ortega

A veces creemos que encontramos las historias y no es así.

Son ellas las que nos esperan, nos buscan y nos encuentran.

Índice

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ANEXO 1: PÁGINA 4 DEL PERIÓDICO «EL SOL» DEL DÍA 23 DE MAYO DE 1936

ANEXO 2: PÁGINA 49 DEL PERIÓDICO «ABC» DEL DÍA 23 DE MAYO DE 1936

ANEXO 3: ARTÍCULO SOBRE NAVAS DE ESTENA EN LA REVISTA «CRÓNICA» Nº 342 DEL DÍA 31 DE MAYO 1936

Introducción

 

   Hacia mediados del mes de Mayo de 1936 un grupo de mujeres y hombres de la localidad de Navas de Estena decidieron ir andando desde su pueblo a Madrid. Iban a reclamar soluciones que aliviasen la situación tan perentoria en que estaban sumidos por la falta de trabajo.

    Los jornaleros no tenían posibilidad de ir a trabajar en las fincas del entorno de su pueblo porque sus propietarios habían suspendido las actividades laborales que tradicionalmente se venían realizando. En muchos de sus hogares se carecía de lo más elemental para llevar una vida medianamente digna, pasaban hambre y veían como día a día se agudizaba el problema.

     Los terratenientes plantaban cara a la República, a la reforma agraria planteada y de paso querían que la clase trabajadora sufriese porque gran parte de ellos en las elecciones de Junio de 1931 y de Febrero de 1936 habían votado a partidos de izquierdas. Pretendían recrudecer más el ambiente de descontento ya existente y así asfixiar a la República.

   Como es lógico pensar, el problema que sufría Navas de Estena era un problema generalizado en el campo español, los campesinos estaban muy disgustados y promovían acciones dirigidas a poner fin a su situación.

     Cuando había trabajo, se hacía de sol a sol y por un mísero jornal que no posibilitaba el tener ahorrados recursos económicos para poder afrontar épocas de crisis.

   De todas formas, el problema de la agricultura en España tenía unas raíces más profundas y amplias que se venían arrastrando durante muchos años.

  Después de caminar cuatro días llegaron a Madrid, dispuestos a plantear sus reivindicaciones. Los periódicos El Sol y ABC dieron la noticia de su llegada y días después la revista Crónica publicó un reportaje que mostraba como era la vida en Navas de Estena.

     Alguien puede considerar este hecho como algo anecdótico e irrelevante dentro del panorama general de la España de aquella época, otros pensaremos que respondió a una necesidad colectiva de rebelarse ante una situación injusta, de hacerse escuchar y de un intento por mejorar la situación diaria en que se encontraban. No fue algo planteado desde una determinada perspectiva política, se trataba de reivindicar unos derechos comunes. En la marcha participaron personas de diferente ideología política unidas por el ideal común de la defensa de sus legítimos intereses. Hay que destacar que se trató de una manifestación totalmente pacífica que en ningún momento buscó enfrentarse con las autoridades ni con los propietarios de las fincas. De sobra es sabido que como consecuencia de acciones populares, se produjeron sucesos que terminaron en graves enfrentamientos en los que perdieron la vida bastantes personas. Se puede apuntar como en el número 344 de la revista Crónica del 14 de Junio el mismo equipo periodístico que se desplazó a Navas de Estena, presentaba un artículo titulado «La tragedia de Yeste». En él narraban la situación de desesperación de los campesinos de esa localidad albaceteña y cómo se decidieron a ocupar de forma pacífica algunos pinares para extraer madera y venderla. El propietario no aceptó la situación, exigió la intervención de la Guardia Civil, se enfrentaron las posturas y el hecho lamentablemente se saldó con la muerte de un guardia civil y dieciocho campesinos.

     En el año 2008 tuve conocimiento de la realización de la marcha. Al estar interesado por el asunto, me informé para saber cuántas personas vivían de las que fueron y únicamente quedaban tres de todas ellas. Debido a su avanzada edad y a su estado de salud no pudieron referir nada de todo lo que vivieron en aquellos días. Habría sido muy enriquecedor contar con sus testimonios directos, pero el paso del tiempo y el olvido voluntario o involuntario tiende un manto que ensombrece el conocimiento más preciso de la historia. Visité a una de ellas y únicamente dijo, mejor dicho, pudo decir: «Si, me acuerdo que fui con unas amigas». Ya no recordaba nada más.

La revista crónica

 

    Esta revista se publicaba semanalmente en Madrid y aparecía a la venta los domingos. Estaba editada por Prensa Gráfica, que tenía su sede en la Calle Hermosilla nº 7 y su director era Antonio García de Linares. Esta misma editorial tenía otras revistas, tales como «La Esfera» y «Mundo Gráfico». El primer número apareció el 17 de Noviembre de 1.929 y el último el 11 de Diciembre de 1.938. Era una revista que muy bien podríamos conceptuar como cultural y de entretenimiento. Estaba dedicada a temas culturales, de actualidad, de carácter social y mostró bastante interés por el mundo de la mujer. Tenía secciones de moda, biografías, fútbol, tauromaquia, cinematografía, crónicas, astrología, cuentos infantiles, fotografías artísticas femeninas, humor, recortables de animales destinados a los niños y bastante publicidad. Estaba editada en huecograbado a doble página y en la portada solía aparecer una fotografía a toda plana de alguna actriz famosa o alguna ganadora de un concurso de belleza y en los menos de los casos de algún acto cultural relevante o una escena de actualidad. En la contraportada por lo general ponían una de las fotos de alguno de los artículos de ese número, también a toda plana. Su formato era de treinta y ocho centímetros de longitud y veintiocho centímetros de ancha y grapada por el centro con dos grapas. Su precio inicial de venta fue de veinte céntimos, entre 1934 y 1935 de veinticinco céntimos y finalmente pasó a costar treinta céntimos. En esta revista colaboraron entre otros Antonio Lara Gavilán («Tono») como dibujante y humorista, Antonio J. Robles Soler («Antoniorrobles») escribiendo artículos y cuentos y Elena Fortún, creadora del famoso personaje Celia, también con cuentos. A partir de Julio de 1936 se convirtió en una revista de guerra, perdiendo el carácter propio que hasta entonces tenía. Se distribuía por toda España y alcanzó gran popularidad.

    Por entonces también se publicaba en Madrid la revista «Estampa» (1928 – 1938) y ambas tenían unas características similares en cuanto a contenidos y presentación. Las dos rivalizaron en popularidad y sus tiradas en algunos momentos llegaron a alcanzar los doscientos mil ejemplares. En cuanto a su ideología diferían un tanto puesto que Estampa era más conservadora y moderada que Crónica y a esta se le consideraba más moderna, más atrevida, con unos tintes más democráticos y próxima al partido republicano. De todas formas, sus editoriales procuraron no encasillarse políticamente para poder llegar a un número mayor de lectores. Gran parte de su popularidad se la debieron a la temática que trataban, a la profusión de fotografías que incorporaban acompañando a sus artículos y al precio relativamente asequible para un cierto sector de la sociedad. En algunas ocasiones fueron tachadas de frívolas y sensacionalistas, pero de todas formas no se les puede negar el mérito que tuvieron al hacer un periodismo más moderno; de acercar la lectura, la cultura y la actualidad a la sociedad de aquella época.

   Tanto Estampa como Crónica, junto con alguna más, están consideradas como el origen de las revistas actuales de prensa rosa.

     De la importancia del legado histórico que supone esta revista da muestra el hecho de que todos sus números editados desde 1929 hasta 1938 se encuentran archivados en la Hemeroteca de La Biblioteca Nacional.

contenidos de la revista crónica nº 342

 

     La revista en la que aparece el artículo sobre Navas de Estena tiene los siguientes contenidos:

– Portada: Foto de Miss Bo Kent, bailarina americana.

– Pág 1 : Haile Selassie, emperador de Abisinia, medita a la sombra de los cañones ingleses en Gibraltar. (Antonio G. de Linares).

– Pág 2: Tres reinas francesas de belleza, la de Francia, la de Alsacia y la de los Mercados de París, visitan Valencia invitadas por el Comité de la Feria Muestrario Internacional. ( Vicente Vidal Corella).

– Pág 5: ¿Se propone usted tomar baños de sol?. (Eduardo Arana).

– Pág 7: Una fotografía de arte por Manassé. Seducción.

– Pág 8: Mientras se habla de política y de reivindicaciones sociales. (Rafael Martínez Gandía).

– Pág 13: Las obscuras sacerdotisas del altar de la moda. (Benjamín Núñez).

– Pág 16: Crónica en Cataluña. San Ponç rodeado de parvas de hierbas medicinales y de barreños de arrope ha llegado a la calle del Hospital. ( ).

– Pág 18: Jean Vatten, la célebre aviadora que batió el «record» del Atlántico Sur, cuenta sus hazañas y sus impresiones a los lectores.(G.T.B).

– Pág 20: Eva: sus caprichos , sus elegancias, sus extravagancias.(H.L).

– Pág 21: Comentando el momento deportivo. ¡Al fútbol! (A. Cruz y Martín).

– Pág 22: El concurso Hípico. Apunte del natural por Bellón.

– Pág 24: ¡Vista a la derecha!…O un caso de fuerza mayor. Humor de López Rubio.

– Pág 27: Carmen Díaz. (Caricatura de Bayo).

– Pág 28: Sobre el escenario y entre bastidores. (Rafael Suarez Solís).

– Pág 29: La semana de la alimentación. ¿Come usted lo que su organismo precisa? (P.M).

– Pág 31: La IV Feria del Libro de Madrid. (Pedro Massa).

– Pág 32: Figuras del momento.

– Pág 34: Canito y su gato Peladilla. Capítulo LXXVI. (Piti).

– Pág 36: Cuento para niños. El viejo Pecatamundi. (Elena Fortún).

– Pág 38: Juventud. Aire libre. (Luis Hernández Alfonso).

– Contraportada: A ciento cincuenta kilómetros de Madrid…

( Fotografía a página completa).

publicidad en la revista nº 342

 

     Un aspecto económico de bastante interés para Prensa Gráfica eran los ingresos que obtenían por la inserción de publicidad en la revista. Ya se ha apuntado que la publicidad permitía mantener un precio más asequible a la hora de ponerla a la venta.

     Dado que esta publicación era adquirida en gran medida por personas con un cierto poder adquisitivo, el anunciarse en un medio como este suponía llegar a un buen número de potenciales consumidores de sus productos en toda España.

     En el número 342 aparecen más de ochenta anuncios diferente. Dos de ellos son a página completa, siete a media página, hay cinco páginas completas de publicidad y un considerable número de ellos intercalados entre los diferentes artículos. Aunque son de una oferta variada de productos, destacan en gran medida los destinados al público femenino con anuncios de artículos de belleza, depilatorios y productos medicinales. Los dirigidos a los hombres son de lociones y hojas de afeitar. Además, se publicitaban máquinas de coser, máquinas de escribir, cocinas, ventiladores, antenas de radio, pistolas, remedios curativos, consultorios y otros más. En cuanto a las marcas algunas de ellas ya eran bastante populares y a pesar del paso del tiempo han llegado hasta nosotros, tales como Crema Nivea, Heno de Pravia, Calzados Wamba, Anís El Mono, Industrias Titán, Floid, Gillette, Alfa, Hispano Olivetti y Automóviles Mercedes- Benz.

     El grán número de anuncios publicados nos da una idea de la importancia que ya se daba por entonces a la publicidad.

     Igualmente aparece una pequeña sección de anuncios por palabras con la indicación del costo de estos (Ocho palabras por 4,15 pesetas y 0,50 por cada palabra más).

el artículo sobre navas de estena

 

«Mientras se habla de política y reivindicaciones sociales…»

     Este artículo representa el trabajo de más contenido y fondo de toda la revista. Ocupa cuatro páginas con el apoyo gráfico de ocho fotografías. A lo largo de él se va presentando como se vive en Navas en aquellos momentos y las dificultades por las que atraviesan la gran mayoría de sus habitantes.

     Con la visita a un par de viviendas se constatan la necesidad de alimentos, la sencillez y humildad de estas.

     El problema radica fundamentalmente en la falta de trabajo en las fincas desde hace tres años. Los terratenientes han paralizado la producción agrícola, la extracción de corcho y la elaboración de carbón. Poco hay que hacer en el pueblo sin esas actividades.

   Cuando había trabajo se realizaban largas jornadas laborales y muchos jornaleros tenían que recorrer a pie un largo camino para llegar al lugar donde trabajaban. Por todo ello recibían unas tres pesetas.

     El alguacil del pueblo cobra dos reales diarios y el guarda municipal setenta céntimos.

   El Ayuntamiento tiene un presupuesto de veintidós mil cuatrocientas pesetas y la cantidad que se puede destinar a combatir el paro obrero es pequeña e insuficiente.

     Frente a todo lo anterior, se cifra que la producción de corcho en algunas de las fincas puede llegar a suponer las trescientas mil pesetas y la de carbón unas ciento cincuenta mil.

   La población de Navas de Estena está entre setecientos cincuenta y ochocientos habitantes y no disponen de electricidad.

   Un segundo problema lo representan la falta de buenas comunicaciones. Las carreteras a Navahermosa y a Retuerta del Bullaque no son tales, sino caminos. Las distancias que separan al pueblo de Ciudad Real y Toledo contribuyen a su aislamiento. El correo tarda en llegar desde Ciudad Real cuatro días y no hay teléfono.

     Las tierras son de baja calidad y producen muy poco. Además del terreno ya labrado, se recurre a roturar trozos entre los montes que se desbrozan y queman previamente.

    En el pueblo no se dispone de agua potable y hay que ir a por ello al arroyo de Los Reales o a las fuentes que hay por el campo. Una aspiración justa y necesaria es traer el agua desde algún manantial hasta la plaza del pueblo.

     La única escuela que hay está en manos de un maestro que en algunas ocasiones llega a atender a noventa alumnos de ambos sexos. El número de chicos que asisten a las clases varía según la época del año y si hay tareas en el campo en las que pueden colaborar. El local de la escuela está en los bajos del ayuntamiento, es pequeño y no reúne unas condiciones higiénicas mínimas.

     Tienen solicitada la construcción de un camino vecinal y están a la espera de la aprobación del crédito necesario por parte del gobierno para abordar esa obra y que puedan trabajar en ella los parados del pueblo.

    Otra de las demandas ya comentada es que quieren cobrar los jornales por los trabajos realizados en las fincas.

      Algunas personas generosas y de buena posición económica donaron veinte fanegas de trigo para ayudar a los más necesitados, pero era del todo insuficiente para paliar el problema.

      La frase que se pone en boca de Saturio del Cerro resume muy bien la situación: «Lo que hay que enjalbegar son los estómagos».

     Todas las carencias anteriores les motivaron a realizar la marcha a Madrid en busca de soluciones que mejorasen sus condiciones de vida.

    El número 432 de la revista Crónica se publicó el domingo día 31 de Mayo de 1936, día de la fiesta de Ntra. Sra. de la Antigua.

¿Qué ánimos tendrían para celebrar sus fiestas?

     Seguro que lo hicieron de una forma sencilla, con las privaciones y sacrificios que sufrían la mayoría de los habitantes de la localidad.
¡Pero con mucha dignidad!

comentario de las fotografías

 

     Si interesante es el contenido del artículo, no lo son menos las fotografías. En total aparecen ocho más la de la contraportada y fueron realizadas por los fotógrafos Videa y Raff. Por los pies de las fotos sabemos que el primero hizo seis, el segundo una y de las otras no se tiene constancia cual de los dos las realizó.

      No es de extrañar que un trabajo periodístico de este tipo fuese acompañado por ese número de fotos, respondía a la idea que tenían los editores de estas revistas; servían de apoyo gráfico a la información escrita. Considerando que gran parte de la población española era analfabeta, el hecho de incluir muchas fotos las hacía más atractivas para ellos.

     Sin duda muestran algunos aspectos de la vida de los habitantes de Navas, cómo eran sus calles y sus casas. Son un claro reflejo de la vida sencilla y cargada de necesidades que se llevaba en el pueblo, no muy diferente de la de muchos otros de la España rural; eran la consecuencia de las carencias que se arrastraban históricamente, añadidas a las ocasionadas por la falta de trabajo y de las circunstancias sociales y políticas que se vivían en ese momento.

A continuación se hace un análisis de las todas las fotografías y de quienes eran sus protagonistas.

– FOTOGRAFÍA Nº 1.

Comentario

Esta fotografía se realizó en la intersección de las actuales calles España y Los Molinos.

     Al fondo se pueden observar El Cerro del Tambor, parte de La Solana, la zona del Risco de las Paradas y La Sierra del Corral de Cantos. El día está nublado y a juzgar por la posición de las sombras debió realizarse a eso del medio día. En la calle hay piedras y lo que parecen escombros de algunos muros, justamente en el espacio que ocupa la que fue vivienda de Valeriano del Cerro Delgado y Flora Gutiérrez Valero, los panaderos. El campesino que aparece con la yunta de burros arrastrando un arado es Eugenio Rodríguez, «El Diablo». Lleva un sombrero de paño de ala ancha conocido como sombrero calabrés, está parado y mira hacia el fotógrafo. Le pusieron ese apodo porque en una ocasión saltó El Salto del Diablo cuando el río Estena iba crecido y no le ocurrió nada. Otra anécdota que se cuenta de él es que con la piel de una cabra se quiso hacer un pandero para La Navidad y haciendo gala de una gran dosis de brutalidad pretendió desollar viva a la pobre cabra. Vivía en la que hoy es la calle de Estena.

PIE DE LA FOTO:

     En la fotografía superior: el mísero aspecto de una de las calles de Navas de Estena, el pueblecito de Ciudad Real en el que la gente carece de luz, de agua, de trabajo y de pan.

– FOTOGRAFÍA Nº 2.

comentario

    En esta instantánea se observan a una mujer y a un hombre en la «toza» (campana interior de una chimenea) de una cocina. Es el matrimonio formado por Doroteo Martín Pinilla y Agapita Rico García. Ella está sentada en un «tajo» (taburete de corcho) atendiendo un pequeño puchero que está puesto al fuego y él está tumbado en un poyo, con la cabeza reposando en otro tajo y arropado con una manta mulera de cuadros.

    Doroteo era uno de tantos jornaleros de Navas y Agapita procedía de Valencia. Su familia vino junto a algunas más emigrando a Hontanar porque en su tierra no había trabajo como consecuencia de una pertinaz sequía, se dedicaron a hacer carbón en la zona del Puerco .

    La foto se tomó en una habitación de la fragua de propiedad municipal en la calle España, lugar muy humilde donde vivieron durante algún tiempo al no disponer de vivienda propia. Con anterioridad en esta fragua trabajó Demetrio Corroto como herrero, después puso otra fragua de su propiedad en esa misma calle y el potro para herrar lo tenía en el camino de los molinos. Finalmente marchó al Castillo de Prim para seguir desarrollando allí su oficio.

   El espacio en que aparece el matrimonio fotografiado pasado el tiempo estuvo ocupado por la centralita de teléfonos que se instaló en 1960, su primer titular fue Sabas Santos Martín y era atendida por sus hijas. Actualmente se utiliza como centro de mayores.

     Según contaba Mateo, hijo de los protagonistas de esta foto, el padre al regreso de la marcha cayó enfermo debido a que había contraído la brucelosis («fiebres maltas») y por esa razón se encontraba postrado.

    El hecho de que Doroteo se encuentre tumbado en el poyo, recuerda la costumbre que había de dormir en estos bancos de piedra que se construían junto a la chimenea. Se hacía sobre todo en épocas de frío y normalmente era el lugar reservado para los niños, que así dormían al calor del fuego. También se utilizaban para dormir cuando en la casa no se disponía de camas o estas eran insuficientes y en el peor de los casos dormían sobre un jergón en el suelo.

   Doroteo fue una de las personas que participó en la marcha a Madrid con el fin hacerse oír y presentar sus reivindicaciones.

    El matrimonio tuvo dos hijas y un hijo (Jesusa, Marcelina y Mateo), Agapita falleció cuando su hijo tenía dos años al sufrir un aborto de un cuarto embarazo. Bajó al Arroyo de los Reales a lavar, se sintió mal y al poco murió. En esas fechas estaban trayendo el agua a la plaza desde el manantial de Las Viñas, el encargado de las obras decidió que los obreros no trabajasen aquel día en señal de duelo y que construyesen su ataúd porque el marido de la difunta era uno de sus trabajadores. Aproximadamente al año de la muerte de su esposa Doroteo se trasladó con Marcelo a la finca de Ciguiñuelas para trabajar haciendo carbón de roble y vivieron en un chozo en la zona del Capricho, donde había un poblado de chozos conocido como El Barrio de las Latas y que en algunas ocasiones llegó a tener más de cuarenta de esos chozos. Las personas que vivían allí se dedicaban a labrar las tierras con yuntas de bueyes, a segar, a hacer carbón y tenían algún huerto en Riofrío. En las proximidades de este poblado el marqués de Orellana, propietario de la finca, tenía un aserradero que funcionó en la década de los años treinta y elaboraban traviesas para el ferrocarril y tablas. La madera de roble la extraían de los montes circundantes y la transportaban hasta el aserradero con una vagoneta por la Vía del Francés. Parece ser que la vía la mandaron hacer unos propietarios catalanes anteriores a Orellana.

   Doroteo pidió a Marcelina, que trabajaba en Navahermosa como criada de una posada, que fuese con ellos para ayudarles y estando en un huerto que tenían muy cerca del Capricho sufrió una hemorragia nasal y como consecuencia de esta falleció. Fueron al pueblo en busca del médico y este acudió a la finca gracias a que le prestaron una yegua, atendió a la joven pero poco pudo hacer por ella. El padre puso a su hija fallecida sobre un burro y la llevó a Navas para poder sepultarla. No pudieron prepararla un ataúd porque el carpintero del pueblo estaba en la guerra y era tal la pobreza de la familia que el padre antes de que la enterrasen, pidió que le devolviesen la manta donde la había traído envuelta. Un miliciano que asistía al entierro ofreció su capote y cubriéndola con él la enterraron. Pasado un tiempo Doroteo se marchó a Toledo y contrajo matrimonio de nuevo.

PIE DE LA FOTO:

En la fotografía inferior: cómo son los hogares de Navas de Estena, hogares que se componen, generalmente, de una sola pieza, que sirve de cocina, comedor y dormitorio.

– FOTOGRAFÍA Nº 3.

comentario

    En esta instantánea aparecen Fausto García («El tío Fausto»), alguacil del pueblo, cogiendo por la mano a su hijo Flavio. Están junto a la puerta de su vivienda al final de la calle Real, hoy calle del Capitán Ocaña. En el fondo de la foto se puede observar el Cerro de la Bardera.

      Fausto ocupó el cargo de alguacil unos veinticinco años a pesar de estar privado de su capacidad visual, prácticamente era ciego. Cuando se desplazaba para ejercer su trabajo lo hacía gracias a que conocía muy bien las calles del pueblo y en otras ocasiones se hacía acompañar por uno de sus tres hijos, Lázaro, Flavio y Dominga, quienes realizaban la labor de de lazarillos del padre.

   En bastantes ocasiones se le podía ver tejiendo juncia, esparto o berceo que portaba bajo uno de sus brazos. Con ellos elaboraba atillos para la siega o soguillas que se utilizaban para sujetar el cañizo al construir los cielos rasos de las casas. Los vendía y así sacaba un dinero extra que aportar a su familia puesto que su sueldo de alguacil era exiguo.

   Cuando era adolescente estaba trabajando en Las Chiquillas y por culpa de un desafortunado altercado con otro trabajador recibió un golpe en la cabeza propinado con una azada, quedó malherido e inconsciente y le dieron por muerto. Fausto se recuperó aunque perdió para siempre la visión.

   Cuando los hijos fueron mayores emigraron a Madrid y finalmente pusieron una vaquería en Lominchar. Lázaro se casó un tanto mayor con una señora de esa localidad y Flavio vivió con ellos. Al fallecer Lázaro, Flavio se casó con su cuñada. Dominga se casó con un señor que venía al pueblo vendiendo tostones y también se marchó del pueblo.

PIE DE LA FOTOGRAFÍA:

    El alguacil del Ayuntamiento gana dos reales diarios desde hace cuatro años, antes ganaba treinta céntimos.

– FOTOGRAFÍA Nº 4.

comentario

    La fotografía está tomada en el interior de una vivienda. Desde una primera estancia se ha fotografiado a un hombre tumbado en un poyo simulando estar durmiendo con la cabeza reposando en un tajo. En la primera habitación a la derecha se pueden observar colgados unos cazos, un plato y un cucharero. Entre la primera y la segunda habitación no hay puerta alguna, cosa bastante frecuente en aquella época en las casas humildes, a veces se suplía con una cortina. La estructura de la cubierta de las habitaciones es de madera y ramas, posiblemente de jaras. Las paredes están encaladas y el suelo es terrizo. Los suelos de barro cocido eran un lujo que pocos se podían permitir, como mucho algunas habitaciones tenían suelo de lanchas de pizarra con las llagas rellenas con excrementos de vaca.

     No se ha podido identificar a esta persona, ni tampoco la casa.

PIE DE LA FOTOGRAFÍA:

     Así duermen los campesinos de Navas de Estena: sobre unos rectángulos de piedra blanqueada con cal. La almohada es un tarugo de corcho, que durante el día se utiliza como asiento.

– FOTOGRAFÍA Nº 5.

comentario

     En esta fotografía es en la que aparecen más personas, en total ocho. Es la más representativa de todas las del artículo puesto que tienen como fondo la pancarta que llevaron a la marcha a Madrid, que es de un color oscuro con sus letras en blanco. Tiene un texto de cuatro líneas. En la primera se puede leer «Campesinos Hambrientos» y aunque las otras tres están tapadas por los protagonistas, parece que en la segunda pone «Pan y Tierra» y en la tercera «Navas de Estena». El resto es imposible poder leerlo.

     De izquierda a derecha aparece en primer lugar un chico observando la escena con una actitud atenta y curiosa, el periodista Rafael Martínez Gandía, Moisés Martínez (hijo de Martínez, alcalde de Navas), Félix García Rubio, Francisco Arroyo Rodríguez con su hija Fe en brazos, uno de los fotógrafos y el chofer del equipo de Crónica.

     Francisco estaba viudo, tenía un hijo y dos hijas; la pequeña vivió en casa de su tía materna Justa García Ortiz desde que falleció su madre hasta que tuvo catorce años. Francisco murió como consecuencia de un disparo fortuito que se le escapó de una pistola a un carbonero de Ventas con Peña Aguilera que trabajaba en Las Cañadas. Era la época de la trilla y estaba trabajando en una era al final de Los Morales, dejó sus tareas, subió a la plaza a presenciar un mitin y mientras estaba allí recibió un disparo. No murió en el acto y fue trasladado al hospital de Toledo donde falleció.

PIE DE FOTO:

     Algunos campesinos que forman parte del Ayuntamiento de Navas de Estena refieren a nuestro compañero Gandía la mísera situación que desde hace tres años atraviesan todos los habitantes del pueblo.

– FOTOGRAFÍA Nº 6.

comentario

     Sobre una pequeña mesa cubierta con un mantel blanco se ven los brazos de unas personas que están comiendo en una fuente un gazpacho excesivamente austero. El uso del mantel no era cosa muy frecuente, se comía sobre la propia mesa. Casi seguro que se debió preparar con la finalidad de que la foto saliese más lucida. Sobre la mesa hay además un trozo de pan y una pequeña «hortera» (cuenco hecho de madera, generalmente de fresno).

    De los protagonistas se hablará al comentar la foto número ocho ya que son los mismos.

PIE DE FOTO:

    Este es el único plato que se come en la mayor parte de los hogares de Navas de Estena. Se trata de una pasta hecha con pan, aceite, vinagre y sal.

– FOTOGRAFÍA Nº 7.

comentario

     Delante de su humilde casa aparece Saturio del Cerro (» El tío Carules») hablando con el periodista Rafael Martínez Gandía.

     El tejado de la casa está hecho con ramas de jara y tiene algunas «corchas» (planchas de corcho) con piedras encima para evitar que el viento las eche abajo. Sin duda que la cubierta está en mal estado y han puesto los trozos de corcho para evitar las goteras cuando llueve.

    Era un hombre poco dado al trabajo e iba por las fincas poco más que a mendigar y si le pedían ayuda para algo, se marchaba para no tener que hacerlo. Le gustaba bastante la caza furtiva y de él cuentas algunas anécdotas en relación con este asunto. Seguramente la más conocida es esta: Estaba cazando cerca de la tabla de Los Parrales y al ver venir a la pareja de la Guardia Civil tiró la escopeta al agua. Llegaron los guardias, le pidieron la escopeta y el tío Carules les dijo que si la querían tendrían que meterse en el río y mojarse para cogerla. Los guardias se marcharon y él cuando lo creyó conveniente se metió a por ella.

   Vivía justamente en el lugar que ocupa hoy la vivienda número 8 de la calle Santa María. Por lo general iba mal vestido y su aspecto era un tanto desaseado por lo que a veces para asustar a los niños pequeños se decía : ¡Que viene el tío Carules!

   Saturio falleció durante la Guerra Civil en el salón de la señora Juana, que por entonces se había habilitado como pequeño hospital de campaña por si era necesario. Vestía un sombrero y ropas del conde de Orellana que incautaron junto con unas zafras y un camión en el palacio de Ciguiñuelas. Las zafras las utilizaron para almacenar en ellas aceite en la iglesia, transformada en almacén de víveres. La iglesia fue incendiada una noche introduciendo por debajo de su puerta una caña con unos trapos ardiendo.

PIE DE FOTO:

   A la puerta de su choza miserable, este viejo de Navas de Estena invita a nuestro enviado Martínez Gandía a penetrar en lo que él llama su «palacio».

– FOTOGRAFÍA Nº 8.

comentario

     Aquí aparece al completo la familia formada por Hipólito García García, Elena García Delgado y sus cuatro hijos. Viven con Sabina y Quintín García Delgado, padres de Sabina, porque aún no tienen vivienda propia. La foto está hecha en el patio de una casa situada en la calle del Pocillo, en el mismo lugar que ocupa la actual vivienda número 8 de esa. Hipólito tiene treinta y ocho años y Elena treinta. Los hijos de izquierda a derecha son Silvano de nueve años, Benedicta de cinco, Quintín de siete y Antonio de dos. Los dos chicos mayores llevan puesta una blusa sobre una camisa, la niña un jersey bajo un vestido sin mangas, muy bien peinada con una diadema y lo que parece un reloj de juguete en la muñeca del brazo derecho. El pequeño viste unos pantalones cortos de pana, una camisa, un jersey y unas zapatillas muy usadas. Se ha quitado la zapatilla del pie derecho. La madre, con el pelo recogido en un moño y unos pendientes, sostiene con la mano izquierda el cuenco para que coma de él Antonio, lleva una falda oscura, una camisa estampada y unas zapatillas negras. El padre un pantalón oscuro, una camisa de rayas y una boina. Al fondo se ve una de las paredes de piedras del patio, un poco de la puerta de este y junto a la mesa hay un puchero de barro con su tapa. En la parte inferior de la foto aparece un gato.

     Al observar esta foto se puede pensar que la madre se preocupó de que la familia presentase una imagen cuidada y aseada dentro de la sencillez en que podían vivir.

PIE DE FOTO:

     La hora de la comida en un hogar de Navas de Estena. El único alimento que estas pobres gentes llevar a sus bocas es un mendrugo de pan, mojado en aceite. ¡Y que no falte!

– FOTOGRAFÍA Nº 9.

comentario

     Es la que se encuentra fuera del artículo, en la contraportada. Aparece Elena con Antonio sobre su regazo sosteniendo el cuenco con la comida. La madre atiende para ver si el pequeño come y éste se lleva la cuchara a la boca, mira con curiosidad hacia la cámara mientras reposa su mano izquierda sobre la de su madre.

      Sin duda es una escena muy entrañable.

     Esta imagen y el pie de foto sirven de cierre de la revista. Seguramente los pusieron a modo de resumen o recordatorio, como mensaje final para concienciar a los lectores de la situación tan precaria en que se vivía en el mundo rural en España.

PIE DE DE FOTO:

     A ciento cincuenta kilómetros de Madrid hay un pueblo donde todos los habitantes, grandes y pequeños, no disponen de otro alimento que no sea éste: una pasta hecha con pan, agua, aceite y vinagre. En este número, información acerca de la vida en este pueblo, hecha por los enviados especiales de CRÓNICA.

LA MARCHA A MADRID

 

   El día que se había fijado para la marcha se concentraron frente al Ayuntamiento, salieron del pueblo, cruzaron el arroyo de Los Reales y se echaron al camino; llevaban escritas sus peticiones y no mucho de comer en sus alforjas. Por delante tenían un camino de unos ciento cincuenta kilómetros por recorrer, pero su determinación era clara: Llegar a Madrid y hacerse oír.

    Para recorrer la distancia que media entre Navas de Estena y Madrid emplearon cuatro días.

    Los campesinos de Navas llevaban la pancarta que desplegaban a su paso por los distintos pueblos en su camino hasta Madrid y a la vez voceaban algunas consignas. Según contaba Hipólita García, participante en la marcha, siempre fueron muy bien recibidos en las localidades por donde pasaban, paraban a descansar o para hacer noche. Había vecinos que les invitaban a ir a sus casas, les daban de comer y les facilitaban un lugar donde dormir. Recordaba en especial el recibimiento en Illescas y la buena acogida que les brindaron.

     Es fácil imaginar que la llegada de la marcha a Toledo no pasaría desapercibida para lo prensa local, pero no ha sido posible encontrar ninguna información al respecto por no encontrarse en los archivos de la ciudad periódicos de esas fechas.

    Se sabe que un camión propiedad de la finca de Ciguiñelas transportaba traviesas para el ferrocarril hasta Madrid, coincidió en la carretera con los caminantes y recogió a algunas mujeres llevándolas hasta la capital. Lo que no se sabe es a qué altura del recorrido se produjo el encuentro.

El viaje lo hicieron en estas cuatro etapas:

– Etapa 1: Navas de Estena – Gálvez (45 kms.)

– Etapa 2: Gálvez – Toledo (32 kms.)

– Etapa 3: Toledo – Illescas (35 kms.)

– Etapa 4: Illescas – Madrid (35 kms.)

Las localidades por las que pasaron fueron las siguientes:

–  Hontanar                       Navahermosa

– Gálvez                             Polán

– Toledo                             Olías del Rey

– Cabañas de la Sagra     Yuncos

– Illescas                            Parla

– Getafe                             Madrid

Fechas posibles de la marcha:

     No se tiene constancia exacta de la fecha en que se inició la marcha, de las fechas en que se caminó ni de las de estancia en Madrid. Tomando como base que el 22 de Mayo visitan al ministro, se puede intentar hacer una aproximación:

Salida: El 18 de Mayo.

Marcha: Entre el 18 y el 21 de Mayo.

Estancia en Madrid: Entre el 21 y 23 de Mayo.

Regreso a Navas: 23 de Mayo.

Noticia en El Sol y ABC: 23 de Mayo.

Artículo en Crónica: 31 de Mayo.

los protagonistas de la marcha en madrid

 

     Después de cubrir una distancia de más de ciento cincuenta kilómetros en cuatro días los protagonistas de la marcha llegaron a Madrid. Algunos de ellos con ampollas en los pies, pero satisfechos por haber llegado.

    Llevaban como objetivo el presentar un escrito con sus demandas al ministro de la Gobernación, al gobernador, al alcalde y al presidente de la Diputación.

     Es de suponer que con la visita a algunas de las autoridades a las que fueron a ver lo que pretendían era solicitar su ayuda para que presentasen su caso ante otros organismos competente, más que esperar una ayuda directa de ellos porque no tenían responsabilidades ni competencias con Navas de Estena. Sin duda, pensaron que cuantas más visitas hiciesen, mayor repercusión tendrían su marcha y sus peticiones. Prueba de lo anterior es que los periódicos El Sol y ABC se hicieron eco de una de las visitas que efectuaron y que la revista Crónica envió al pueblo a uno de sus equipos para que realizaran el reportaje que luego se publicaría.

    Permanecieron en Madrid dos o tres días y además de las visitas que llevaban previstas en la ciudad, fueron invitados a ir a alguna de las Casas del Pueblo y centros del Partido Comunista, donde les ayudaron para hacerles más agradable su estancia. Contactaron con algunos paisanos que vivían en la capital, entre ellos Emilio García Gamarra que les llevó a los locales del Partido Comunista porque estaba afiliado a él (Este señor intervino en la Guerra Civil y murió en el frente de Guadarrama).

     Aunque el viaje tuvo un carácter formal, se pueden referir estas dos anécdotas que contaban al regresar al pueblo:

     Les llevaron a comer a un restaurante y estando comiendo a Fermín Rodríguez se le rompió una abarca, cogió el cuchillo del cubierto que le habían puesto y golpeando con él la arregló allí mismo.

     Ciriaco Cid tenía en Madrid un amigo que era guardia civil y le regaló dos entradas para ir al cine y fue acompañado de Pedro Carrasco. Ambos no habían ido nunca al cine y como era de sesión continua se pasaron toda la tarde viendo la misma película porque no sabían cuando salirse.

     Como ya se ha dicho, tanto El Sol como ABC en sus ediciones del día 23 de Mayo incluían información sobre la visita que hicieron al ministro de la Gobernación, que por entonces era Juan Moles Ormella. El Sol en su página 4 presentaba la noticia de la presencia de los navadesteneros en Madrid y de cuál era la finalidad de su viaje. El texto era el siguiente:

«Peticiones de los vecinos de Navas de Estena»

     Ayer estuvo en el ministerio de la Gobernación el alcalde de Navas de Estena (Ciudad Real), con una comisión de cien vecinos, que han venido a pie, para exponer al Gobierno la situación difícil por la que atraviesa aquel vecindario y recabar la adopción de medidas que conjuren el paro obrero mediante la construcción de escuela, camino vecinal, a Herrera del Duque, abastecimiento de agua y otras obras.

    El Sr. Moles se informó de todo ello, e hizo saber a sus visitantes que aunque los proyectos que se le formulaban incumbían a otros ministerios, el apoyará cerca de sus compañeros en el Gobierno.

   También visitó al ministro el señor Vergara, ex subsecretario de Hacienda, para hablarle de asuntos que interesan a Valladolid».

     Por su parte ABC lo hacía en la página 49 en su edición de la mañana del mismo día. La noticia aparecía junto a otras en un bloque que tenía como título general «AL CERRAR LA EDICION». Bibiano Fernández Osorio Tafall, subsecretario del Ministerio de Gobernación, informaba por la noche a los periodistas de las visitas que había tenido el ministro el día 22 de Mayo.

La parte del artículo que da cuenta de la visita es la siguiente:

«AL CERRAR LA EDICION»
Informaciones de Gobernación
Visitas al ministro. Conflictos resueltos. Impresiones optimistas en cuanto al de la fábrica El Aguila.

   Anoche recibió a los periodistas el señor Osorio Tafall, quien hizo las siguientes manifestaciones:

     También recibió el ministro una comisión de Navas de Estena (Ciudad Real), a la que acompañaba el alcalde de dicho pueblo, comisión que hizo el viaje a pie, pues la situación de los representantes y representados no puede ser más angustiosa por falta de trabajo. Solicitaron, pues, medidas contra el paro, tales como la construcción de una escuela, la de un camino vecinal a Herrera del Duque y la conducción de aguas potables. El Sr. Moles , aunque lo solicitado no cae dentro de la esfera de su departamento, ofreció a sus visitantes interceder cerca de los demás ministros, en pro de sus legítimas pretensiones…».

    Algo que no se cita en ninguno de los dos artículos es que también reclamaban el pago de los jornales correspondientes a los trabajos que muchos hombres habían realizado en fincas próximas a su localidad.

     Desde el Ayuntamiento de Navas de Estena se presionó a los propietarios para que diesen trabajo a los jornaleros en paro, pero no se lo dieron. Se organizaron cuadrillas que iban a trabajar a las fincas para limpiar el monte y podar alcornoques. Estas cuadrillas estaban controladas por un encargado que anotaba quienes iban a trabajar cada día y qué trabajos se realizaban. Cuando reclamaron el dinero, se negaron a pagarles.

   Dado que los terratenientes no daban trabajo a los jornaleros porque lo que pretendían era asfixiar a estos y al gobierno republicano, en el medio rural se promovieron ocupaciones de propiedades y otras acciones para generar trabajo. En Navas de Estena en plena Guerra Civil se produciría la ocupación de la finca Avefrías y se organizó en ella una colectividad de trabajo en la que participaron jornaleros desocupados de la localidad.

     Por suerte, el regreso desde Madrid no tuvieron que hacerlo de nuevo andando, que era lo previsto, ya que la Dirección General de Seguridad puso a su disposición tres autobuses con los que regresaron cómodamente, llegaron al pueblo, pararon en la plaza del pueblo y se dio por concluido su viaje sin saber cuáles serían sus frutos.

  Transcurrido un tiempo en el Ayuntamiento se recibió dinero para pagar a los jornaleros y para que se pudiesen acometer las obras de traída de agua a la plaza del pueblo.

     Finalmente, la parte correspondiente a los jornales de los trabajadores se hizo que la pagasen los propietarios de las fincas.

     El agua se llevó a la plaza del pueblo desde Las Viñas ese mismo año.

     El resto de sus peticiones quedarían sin ser atendidas como consecuencia de la sinrazón en que quedó sumida España al producirse el alzamiento militar contra el orden y la legitimidad establecidos. Los españoles se enfrentaron en una injusta guerra civil durante tres años y nuestro país sufrió una dictadura de cuarenta años.

     El proyecto del camino vecinal, El Carreterín, se retomó en el año 1945 y aún así no llegó a materializarse del todo al quedar sin construirse los puentes que eran necesarios en su trazado, las nuevas escuelas se construirían en Las Eras décadas después, el teléfono llegó en 1960 y la electricidad en 1964 .

PARTICIPANTES DE LA MARCHA

 

     Por los datos que aporta el artículo, que casi seguro que serían facilitados en Navas a los periodistas, sabemos que fueron a Madrid un total de ciento veintitrés personas (ciento once hombres y doce mujeres). Únicamente se tiene constancia de que fueron las siguientes personas:

1 – Pedro Carrasco Gómez.

2 – Ciriaco Cid Cano.

3 – Fermín Rodríguez Delgado.

4 – Doroteo Martín Pinilla.

5 – Conrada Rodríguez García.

6 – Dionisio García Sánchez.

7 – Antonia García Sánchez.

8 – Pantaleona Arroyo García.

9 – Marcelino del Cerro Rodríguez.

10- Faustino Aranda López.

11 – Hipólita García Lancha.

12 – Antonio García Delgado.

13 – Emiliano Carretero Sánchez.

14- Salvador Lancha García.

15- Dionisio Pinilla García.

16- Eufemio Pinilla García.

17- Gregorio Pinilla García.

18- Cándido Pinilla García.

19- Martínez (Padre. Alcalde).

20- Moisés Martínez.

21- Joaquín Martínez.

22- Cándido Martínez.

23- Francisco Martínez.

24- Juan Muñoz García.

25- Úrsula Lancha García.

Del resto de los participantes se desconoce su identidad.

anexos

 

ANEXO 1: PÁGINA 4 DEL PERIÓDICO «EL SOL» DEL DÍA 23 DE MAYO DE 1936

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ANEXO 2: PÁGINA 49 DEL PERIÓDICO «ABC» DEL DÍA 23 DE MAYO DE 1936

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ANEXO 3: ARTÍCULO SOBRE NAVAS DE ESTENA EN LA REVISTA «CRÓNICA» Nº 342 DEL DÍA 31 DE MAYO DE 1936

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Navas de Estena, 15 de Febrero de 2014

Javier Tordesillas Ortega