LOS QUINTOS DE NAVAS DE ESTENA
SALIR A PEDIR LA TAJÁ
Javier Tordesillas Ortega
un poco de historia
El servicio militar en nuestro país se implantó con carácter obligatorio para los varones a principios del siglo XVIII y desde entonces se mantuvo hasta el año 2001. Como es lógico pensar, en ese espacio de tiempo (más de dos siglos y medio) fue evolucionando y adaptándose a la situación política, a las necesidades del ejercito y en menor medida a los interese de la población española. En un principio fue un sistema bastante arbitrario que favoreció a las clases poderosas en detrimento de los más humildes.
El primer antecedente histórico que se tiene es cuando a finales del siglo XV en las Cortes de Aragón se regulaba de forma institucional el que los nobles debían cumplir con el servicio de armas al rey Fernando el Católico y como estos debían aportar tropas a su cargo. Ya se venía haciendo durante la Edad Media, pero no de una forma reglada.
Sería el año 1730 cuando se estableció que uno de cada cinco jóvenes al entrar en la mayoría edad debería cumplir con el servicio militar obligatorio. Así fue como surgieron los vocablos “quinta” como reemplazo anual de servicio de armas y “quintos” como jóvenes nacidos un mismo año y listos para ir a cumplir con el servicio militar.
En el año 1800 mediante la Orden del 27 de octubre se implantó el servicio militar obligatorio para todos los varones y en 1812 en las Cortes de Cádiz se confirmó esa obligación. A pesar de esa obligatoriedad, había grupos de población exentos de su cumplimiento y se contemplaba un sistema de redención mediante el pago de una cierta cantidad de dinero, circunstancia que únicamente estaba al alcance de la clase rica.
Igualmente, desde 1837 entró en vigor un sistema de sustitución para que los hijos de ricos pudiesen evitar el servicio militar al ser sustituido por un joven pobre al que se le pagaba un cierto dinero.
Los dos sistemas anteriores propiciaron que la clase adinerada evitase que sus hijos fuesen a las guerras de Filipinas, de Cuba y del Rif. Unos procedimientos totalmente arbitrarios e injustos a todas luces.
En 1912, reinando Alfonso XIII, el presidente del Consejo de Ministros José Canalejas promovió la Ley de Reclutamiento y Reemplazo del Ejército, con ella se estableció el servicio militar obligatorio, se eliminó el pago de una cantidad o la sustitución para evitar cumplir el servicio militar y apareció la figura del soldado de cuota. Mediante el pago de unas cuotas se podía elegir la unidad donde servir como soldado, acortar su tiempo y vivir fuera de la unidad a la que pertenecía. La disposición anterior se eliminaría después de la Guerra Civil puesto que se suprimió la ley anterior y en 1940 se dictó una nueva que fijaba el servicio militar obligatorio con una duración de dos años, redujo el tiempo de duración para los estudiantes universitarios y otros niveles de estudios a doce meses e imponía como requisito previo el haber cumplido con el servicio militar si se quería optar a una plaza de funcionario público.
BAUDILIO GARCÍA ORTIZ ACOMPAÑADO DE SU MADRE MARTINA ORTIZ.
CUMPLIÓ EL SERVICIO MILITAR EN ÁFRICA Y PARTICIPÓ EN LA GUERRA DEL RIF.
EN SU PECHO LUCE DOS CONDECORACIONES
El año 1968 se promulgó la Ley General del Servicio Militar que seguía manteniendo el servicio militar obligatorio con una duración de quince meses, abría la posibilidad de prestarlo de forma voluntaria anticipándose al reemplazo del solicitante y le permitía elegir la región militar donde deseaba cumplirlo (ir voluntario a la mili) aunque esta modalidad tenía más duración. Los soldados voluntarios muchas veces obtenían lo que se llamaba “pase pernocta”, que les autorizaba a salir de su unidad para pasar la noche fuera de ella siempre que los servicios que prestaban se lo permitiesen.
A partir de 1977 surgió un movimiento de objetores de conciencia y los jóvenes que se oponían a cumplir con el servicio militar eran enjuiciados y encarcelados. Sería el año 1984 cuando se promulgaría la Ley de Objeción de Conciencia y aquellos que se acogían a ella debían cumplir una prestación social sustitutoria que duraba dieciocho meses.
Llegado el año 2001 mediante el Real Decreto 342/2001 se suprimió el servicio militar obligatorio y el ejército pasó a tener un carácter profesional. Desde entonces los jóvenes de ambos sexos que lo deseen pueden solicitar su ingreso en él, previa solicitud y superación de las pruebas de ingreso pertinentes.
El último sorteo de quintos se celebró el 7 de noviembre del 2000 para los nacidos en el año 1983, últimos jóvenes que fueron a la mili.
EUGENIO LÓPEZ RUIZ CUMPLIÓ EL SERVICIO MILITAR EN ÁFRICA Y PARTICIPÓ EN LA GUERRA DEL RIF
la TALLA DE LOS QUINTOS
Al llegar el mes de febrero el secretario del ayuntamiento hacía llegar una citación a aquellos jóvenes varones de la localidad que cumplían dieciocho años dentro de ese año , debían presentarse para ser tallados y así iniciar el proceso para que cumpliesen con la obligación de ir servicio militar, coloquialmente hacer la mili. El alguacil llevaba a la casa de cada joven la citación en la que se le indicaba el día (un domingo) y hora en que debía acudir al ayuntamiento para ser tallado. Lógicamente, tanto los jóvenes como sus familias ya estaban al corriente de que les correspondía la talla y en muchos casos era algo esperado y deseado. Este acontecimiento estaba considerado como el paso a la mayoría de edad y por tanto era el reconocimiento de esa circunstancia ante el resto del pueblo.
El día de la cita los jóvenes que debían acudir solían ir acompañados de sus padres, sus hermanos o algún amigo y por lo general lucían un traje nuevo, camisa blanca y corbata que les habían comprado para la ocasión. El acto de la talla se realizaba en el salón de actos del ayuntamiento y allí les esperaban el alcalde, el secretario, el médico y algún. A cada uno de ellos se le pesaba y se le tallaba. Para realizar esto último se disponía de “la talla”, un dispositivo de madera que consistía en una plataforma con una regleta vertical y un tope que se podía desplazar por esta última. El joven debía ponerse descalzo sobre la plataforma y adoptar una postura erguida, el tope se bajaba por la regleta hasta tocar la parte superior de su cabeza y ese punto indicaba su estatura (la regleta estaba graduada en centímetros). Se podían dar circunstancias que propiciasen el no tener que cumplir con el servicio militar y estas eran: falto de talla, ser hijo de viuda, tener un padre sexagenario, tener los pies planos, sufrir alguna enfermedad o tener alguna limitación física o psíquica. Para demostrar cualquiera de las situaciones anteriores debían aportar un certificado médico o de otra índole. Al final a cada joven se le declaraba apto o no apto para cumplir el servicio militar. De todas formas, todos los expedientes eran enviados por el secretario a la Zona de Reclutamiento de Ciudad Real y allí revisaban los casos dados por no aptos y los de alegaciones resolviéndolos de forma definitiva.
Una vez terminado el acto ya eran considerados quintos, se ponían alguna gorra militar y lo celebraba de forma sencilla recorriendo las calles del pueblo cantando y tomando algo en los bares o en sus casas. Era la forma de hacer público que ya eran quintos.
QUINTOS DEL 75 ACOMPAÑADOS POR OTROS JÓVENES
Debido a que la población de Navas fue disminuyendo como consecuencia de la emigración el número de quintos a partir de la década de los años sesenta cada vez pasó a ser menor. Se dio el caso de que un año únicamente hubo dos quintos (a esa quinta la pusieron un apodo un tanto gracioso). En el año 2000, último en que se talló a los jóvenes para cumplir el servicio militar, había tres quintos.
EL SORTEO DE LOS QUINTOS
Llegado el mes de noviembre, uno de sus domingos por la mañana, en la Caja de Recluta de Ciudad Real se procedía a efectuar el sorteo para asignar a cada mozo (así se denominaba a los jóvenes que entraban en sorteo) el destino y reemplazo en que debería cumplir el servicio militar. En el interior de este organismo se disponía un bombo en el que se introducían las bolas numeras correspondientes a los mozos. Se extraía una de ellas y partiendo del número que salía se iban asignando los destinos y reemplazos que previamente ya estaban organizados en un listado. Al mozo que le correspondía el número obtenido se le asignaba el primer destino del listado y así sucesivamente. Hubo años en que sobraban jóvenes para cubrir las necesidades que tenía de soldados el ejército, entonces el número de jóvenes sobrantes eran considerados excedente de cupo y no debían hacer la mili. Si se daba la circunstancia anterior antes del sorteo ya se había calculado su número y les correspondía a los números anteriores al que había salido del bombo.
Los jóvenes que entraban en sorteo de la propia ciudad y de localidades próximas a esta solían acudir a la Caja para conocer su destino una vez terminado el acto. Los momentos previos al sorteo eran vividos con expectación y nervios, una vez que se efectuaba el sorteo se elaboraba un listado con los destinos obtenidos y se exponía en público. Los de localidades más alejadas, como es el caso de Navas de Estena, debían esperar a que llegase al ayuntamiento la correspondiente notificación.
Hasta los años 60 los reclutas que se incorporaban al ejército eran instruidos en las propias unidades donde habían sido destinados, pero a partir de esa fecha pasaban por un Centro de Instrucción de Reclutas (CIR) perteneciente a la región militar de destino y terminado el periodo de instrucción, tras la jura de bandera, se les asignaba un destino para cumplir el resto del servicio militar.
Durante décadas se utilizaron las expresiones “salir bien” y “salir mal” para manifestar el resultado del sorteo, los que cumplirían en la península habían salido bien y los que lo harían en territorios próximos a Marruecos, en África, habían salido mal. De sobra es conocido que además de la distancia concurrían otras circunstancias que lo hacían no deseado.
Desde la Guerra del Rif (1911-1927) los dos países quedaron enfrentados y la tensión entre ambos era patente, Marruecos se independizó de Francia en 1956 y posteriormente se produjo el enfrentamiento entre España y Marruecos por los territorios de Ifni y (1957-58) que culminaría con la descolonización de esos territorios en 1969 a favor de Marruecos.
EUGENIO LÓPEZ RUIZ (PRIMERO POR LA DERECHA)
CUANDO CUMPLÍA EL SERVICIO MILITAR EN ÁFRICA
Aún no habían terminado los desencuentros y en 1975 Marruecos invade militarmente el Sahara Occidental y para ello recurre a la llamada Marcha Verde. Ponen al frente de ella a miles de ciudadanos civiles como escudo humano del ejército marroquí que marchaba tras ellos. Esta invasión estuvo auspiciada por Estados Unidos y Francia aprovechando la situación política española tras la muerte de Franco. La población autóctona quería que se les reconociese como un país independiente y reclamaban la autodeterminación, por otra parte Marruecos exigía aquellos territorios como suyos propios. Las Naciones Unidas reconocieron el derecho a la propia determinación. España abandonó a su suerte al pueblo saharaui y el 26 de febrero de 1976 se firmó el Acuerdo de Madrid. España tras aquel ilegal acuerdo abandonó el Sahara, Marruecos y Mauritania pretendieron repartirse el territorio, los saharauis abandonaron parte del territorio y marcharon al sur de Argelia, fundaron el campamento de Tinduf, proclamaron la República Árabe Saharaui Democrática y crearon el Frente Polisario, en 1979 Mauritania renunció a sus pretensiones territoriales a favor del Frente Polisario. En 2022 el gobierno español pasó de ser neutral a aceptar la propuesta marroquí para la autodeterminación de los saharauis después de que los Estados Unidos diesen el visto bueno. Los saharauis no se merecían el ser abandonados por España al posicionarse del lado marroquí con esa actitud tan injusta.
A día de hoy Marruecos tiene ocupado parte del territorio y la otra parte está bajo control de la República Árabe Saharaui Democrática. La población saharaui sufre carencias alimentarias y sanitarias muy duras, los enfrentamientos son constantes y por desgracia no se da una solución justa al problema.
Visto todo lo ocurrido a lo largo de casi un siglo es muy lógico pensar que los jóvenes fuesen reacios a ir a África y que para sus familias supusiese una gran inquietud. Allí les esperaba una situación tensa, pasar penalidades, poder caer prisioneros, desaparecer e incluso perder la vida.
salir a pedir la tajá
Una vez que los quintos habían sorteado y antes de que el primero de ellos marchase a la mili en Navas de Estena llevaban a cabo un acto festivo. Aquellos jóvenes saliendo por las calles del pueblo manifestaban a sus convecinos que ya llegaba el tiempo de ir a cumplir el servicio militar. Era “salir a pedir la tajá”.
El día que previamente habían acordado recorrían el pueblo para ir de casa en casa pidiendo alimentos para organizar una comida con ellos. Solían llevar panderetas y algún pandero e incluso algún año tuvieron acompañamiento con un acordeón.
A los quintos se unían otros jóvenes del pueblo para participar del ambiente festivo de la jornada, incluso se dio el caso de un vecino ya casado que tenía por costumbre acompañarles todos los años y cuando llegó el momento de que su hijo mayor saliese a pedir la tajá, desaconsejado por su familia no lo hizo porque no les parecía bien que un padre acompañase a un hijo en tal celebración. Seguro que lo hubiese disfrutado en mayor medida. Iban cantando coplas y de vez en cuando echaban algún trago de vino de las botas que portaban o de una botella de anís que compraban para ir obsequiando a quienes se encontraban. Llevaban una cesta de mimbre grande en la que depositaban lo recibido.
Con todo lo recogido las madres, hermanas y novias de los quintos les preparaban la comida y esta se celebraba en la casa de uno de ellos. Principalmente les entregaban huevos y chorizos por ser lo más corriente que había en las casas. En la comida lógicamente no faltaban las tortillas y también les cocinaban unas patatas guisadas con pollo o conejo, incluso una caldereta.
Otra posibilidad que tenían para aportar algo más a la comida era la de salir a cazar conejos poniendo unos cepos o intentando abatir un venado. Esto último lo hicieron en un par de ocasiones con autorización de alguna finca y otras de forma furtiva. En una ocasión un quinto puso unos cepos en un finca privada para conseguir algún conejo, los descubrió el guarda y se los quitó.
QUINTOS PIDIENDO LA TAJÁ EN LA PUERTA DE LA IGLESIA
Son bastantes las anécdotas que se cuentan de esa jornada, aquí referiremos alguna de ellas aunque por discreción se omitirán los nombres de los protagonistas puesto que unas eran graciosas, pero otras… De las más sonadas eran aquellas relacionadas con la desaparición de gallos o gallinas. Alguno de los quintos o acompañante portaba un garrote y si en su marcha por las calles o las afueras del pueblo se encontraban con uno de estos animales (por entonces en muchos casos se les soltaba para que se buscasen sustento fuera de sus corrales) le lanzaban el garrote y el pobre animal casi siempre solía pasar a mejor vida. Los quintos lo escondían y lo guardaban para su festejo. Si el propietario o propietaria tenía noticias de lo sucedido se lo reclamaba y a veces llegaban al acuerdo de que lo pagasen. Un año mataron un gallo a una señora, está se enteró y muy enfadada exigió su devolución, pero vivo. Aquella condición era imposible de cumplir porque estaba muerto y muy muerto. Otra vez mataron otro gallo a un señor, empeñado en sus razones exigió su devolución y se llegaron a producir momentos de crispación por su parte al no venirse a razones ni aún ofreciéndole su pago; al final poco a poco la tormenta amainó. ¡Era el padre de uno de los quintos! Un año mataron el gallo a una señora que “no atascaba”, fue a ver a los quintos y les dijo que al haberla dejado sin él, ahora su marido tendría que “montar a las gallinas para hacerlas el huevo” ¡Las risas fueron bastante notorias! En otra ocasión en la preparación de la comida de los quintos participaban tres jóvenes amigas, una de ellas vivía cerca de la casa donde estaban y pidió a las otras dos amigas que la acompañasen porque tenía necesidad de ir a su casa. Al entrar en el corral vieron que dos gallinas se habían saltado desde un corral vecino, una de las amigas sin dudarlo atrapó a una de las gallinas y la “retorció el pescuezo”, la escondieron y al otro día con discreción la cocinaron y se la comieron. Cuando los propietarios echaron en falta la gallina culparon de ello a los quintos porque estos también recurrían a saltar a algún corral y robar un gallo o una gallina. Las protagonistas ocultaron su fechoría y únicamente una de ellas después de los años se lo contó a una persona de su confianza como algo divertido ¡Otra cosa habría sido si las llegan a descubrir entonces! Hay otra anécdota relacionada con la construcción de la iglesia nueva y los quintos. Ya se narraba en la entrada “La iglesia nueva de Navas de Estena”. La recordaremos aquí de nuevo:
Cuentan que cuando estaban echando abajo la torre de la iglesia vieja (la que hizo construir el capitán Ocaña cuando era alcalde) pasaron por allí los quintos pidiendo la tajá acompañados de otros jóvenes y el encargado de la obra les dijo que si echaban abajo lo que quedaba en pie les pagaba una arroba de vino. Con la ayuda de unas largas maromas y gracias a que ya la tenían algo socavada consiguieron hacerlo y recibieron el premio prometido.
En la década de los años 60 a unas cuantas quintas cuando salían a pedir la tajá les dio por trasladar hasta la plaza la estela romana que por entonces se encontraba junto a uno de los muros de la iglesia (estaba tumbada y servía de asiento a los mayores). Se valían de unos cuantos palos que metían por debajo de la piedra, la levantaban y marchaban con ella calle abajo. Cuando llegaban al centro de la plaza, tras un descanso y algunos traguillos de vino de sus botas, emprendían el regreso ahora calle arriba hasta reponerla en su emplazamiento original ¡Parece ser que lo hacían para demostrar su hombría a los otros jóvenes del pueblo!
La quinta que salió por última vez a pedir la tajá fue la del 77, la siguiente ya compraron un chivo para organizar su comida.
Otra tradición que había en relación con los quintos era la de cobrar “la gurrumía” a aquellos jóvenes forasteros que se echaban novia en el pueblo. A modo de impuesto debía invitar a los quintos en uno de los bares, si se negaba a hacerlo acababan echándole al pilar (pilón).
cOPLAS DE QUINTOS Y DE RONDA DE NAVAS DE ESTENA
Las coplas son pequeñas composiciones literarias de carácter popular que se cantaban en momentos de celebraciones colectivas. En Navas de Estena se hacía en las fiestas, en las bodas y especialmente cuando los quintos salían a rondar o a pedir la tajá.
Se desconoce su autoría, pero no cabe duda que las “inventaban” personas dotadas de un cierto ingenio. Pasaban de generación en generación y su temática solía ser costumbrista, amorosa o jocosa.
Por lo general las coplas suelen ser de cuatro versos, riman los pares y los impares quedan libres. Si en su rima se repiten tanto las consonantes como las vocales a partir de la vocal acentuada de la última palabra de cada verso son de rima consonante y si únicamente se repiten las vocales entonces se dice que son de rima asonante.
Rima consonante Rima asonante
Arrímate bailador, Eres más hermosa niña
arrímate que no pecas. que la nieve en el collado,
Que el bailar y no arrimarse que la rosa en en el rosal
es comer pan a secas. y que la azucena en el ramo
COPLAS RECOGIDAS EN NAVAS DE ESTENA:
1 2
Eres más hermosa niña Rosa me puso mi madre,
que la nieve en el collado, clavelito quise yo.
que la rosa en el rosal Que las rosas se deshojan
y que la azucena en el ramo. y los claveles no.
3 4
Arrímate bailador, En medio de las cuatro calles
arrímate que no pecas. hacen el corro los quintos.
Que el bailar y no arrimarse El que quiera blanco, blanco
es comer pan a secas. y el que quiera tinto, tinto.
5 6
Asómate a la ventana Por la calle abajo viene
cara de vaca bucera un ratón con mucha queja
que te voy a echar el yerro porque le han cortado el rabo
para llevarte a la rastrojera. para el moño de una vieja.
7 8
Cuando paso por tu puerta Cuando paso por tu puerta
tu madre me llama feo paro la burra y escucho
y otra vez que me lo llame y oigo decir a tu madre
me saco la cola y la meo. que eres guarra y comes mucho.
9 10
Ya sé que estás acostada Cara de luna redonda,
pero dormirte no puedes. asómate a la ventana
Ese que me está cantando que te voy a dar un beso
sé que me quiere. para que siempre digas
ese me quiere.
11 12
Bien sé que estás acostada Yo no siento ir al moro,
envuelta en un cobertor a Melilla o a Larache.
tirándote buenos cuescos. Lo que siento es que a mi morena
¡El dios que te abatanó! un chulo me la maltrate.
13 14
Una rubia vale un duro El amor forasterito
y una morena dos. es como la golondrina.
Yo me voy a lo barato Cuando llega cierto tiempo
rubia de mi corazón. para su tierra camina.
15 16
No quiero zapato bajo Madre manda tabaco y dinero.
que se me llena de arena. Tenedme compasión.
No quiero amor forastero Novia no me mandes tantos besos,
que lo quiero de mi tierra. mándame trozos de queso
y buenos cachos de jamón.
17 18
En medio de las cuatro calles Ya se van los quintos madre,
pararemos a beber ya se va mi corazón.
tocando la pandereta Ya no tengo quien me ponga
y los platillos San Miguel. el ramito en el balcón.
19 20
Ya se van los quintos madre, Cantad quintillos cantad,
ya se va mi corazón, cantad y no tengáis pena
ya se va quien tiraba que a donde os van a llevar
chinitas a mi balcón. también hay buenas
morenas.
21 22
La farola de la plaza A San Pablo me he de ir
se está muriendo de risa a por una sampableña
de ver a los quintos de ogaño que las mocitas de aquí
con corbata y sin camisa. parecen haces de leña.
23 24
A Toledo me he de ir Al entrar en la taberna
a por una toledana lo primero que pregunto
que las mocitas de aquí si la tabernera es guapa
espigan, pero no granan. Y el vino tiene buen gusto.
25 26
Echa vino tabernera, Venga vino con un carro
echa vino y no eches agua. y agua con una borrica.
Que el vino es para los hombres El carro que vaya y venga,
y el agua para las ranas. la borrica quietecita.
27 28
Vámonos de aquí quintillos En casa de un tabernero
que las Cabrillas van altas tengo puesto mi querer
y la luz del día viene en un pellejo de vino
descubriendo nuestras faltas. atado con un cordel.
29 30
Adiós, Sierra del Ramiro. Por esta calle me vengo,
Adiós, Chorrancos y Muelas. por la otra me doy la vuelta.
Adiós, finca del Gualí. La mocita que me quiera
Adios, mocitas de Navaestena. que deje la puerta abierta.
31 32
Por la calle abajo viene Levántate perezosa
una cordera sin madre. y échate una colcha encima
Si no me la quita Dios, para que no te constipes,
no me la quita nadie. manojo de clavellinas.
33 34
Levántate perezosa Desde aquí mirándote
que te lo vengo a pedir. de frente a frente
Que ya tengo la salsa hecha te puedo decir
y me falta el perejil. lo que mi corazón siente.
OTRAS COMPOSICIONES:
LOS QUINTOS YA HAN SORTEADO
Los quintos ya han sorteados
y ya muy pronto se irán.
Se los llevan a la guerra.
Sabe Dios si volverán.
Pa que los crean más hombres
riendo van y cantando.
Alegres van por fuera
y por dentro van llorando.
La madres son las que sufren,
que las novias no lo sienten.
Se van con otros chavales,
se ríen y se divierten.
Madre toma el fusil
y sácame la guitarra
que quiero cantar al mundo
la derrota de mis armas.
LA MOLINERA
Lleva la molinera ricos zapatos
y el pobre molinero anda descalzo.
Lleva la molinera ricos collares
de la harina que roba de los costales.
Lleva la molinera en el rodete
una rosa encarnada que compromete.
DOMINGO DE CARNAVAL
El domingo de Carnaval Estás queriendo a dos mozas.
de gitana me vestí. Ahora te diré quienes son.
Me fui a un salón de baile Una es alta y morena
donde a mi novio vi. y otra es rubia como el Sol.
Me dijo: linda gitana, No te cases con la rubia
ven acá y haz el favor. que serás un desgraciado.
Dime la buena ventura Cásate con la morena
y el sino que tengo yo. que serás afortunado.
Eres guapo, bien lo sabes, Esta gitana me mata
y tienes buen corazón, con las cosas que me dice.
pero tienes una falta Anda, márchate de aquí
que ahora te la diré yo. que no quiero más oírte.
NOTA:
Las coplas anteriores han sido recopiladas en Navas de Estena gracias a las aportaciones hechas por las siguientes personas:
– Borreguero Ruiz, Pedro – Calvo García, Elias
– Delgado Gallardo, Mª. Rosario – García García, Justi
– García López,Margarita – García Villapalos,Mª.Isabel
– Pinilla García, Agustín – Sánchez Muñoz, Santiaga
A todas ellas mi reconocimiento puesto que de esta forma han contribuido a la conservación de la cultura tradicional de nuestro pueblo.
Seguro que al tratar de recordarlas también han evocado momentos felices vividos cuando eran algo más jóvenes y las cantaban con sus amigos o familiares.
Navas de Estena, 15 de agosto de 2025
Javier Tordesillas Ortega